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Alarma dental: a los dos años, los chicos ya tienen tres dientes con caries según un estudio de la UBA. |
A pesar de que son prevenibles y
controlables, las caries continúan siendo una de las enfermedades crónicas más
comunes de la niñez. La incidencia de esta patología aumenta año tras año y
aparece cada vez a edades más tempranas. A los odontólogos ya no les sorprende
ver en su consultorio a niños de dos años con caries como consecuencia de la
falta de programas nacionales de prevención, una mala alimentación y el aumento
de la pobreza.
Un estudio realizado durante 2008 por la Facultad de Odontología de la UBA
demostró que dos de cada tres niños de entre 2 y 5 años de la Ciudad de Buenos
Aires ya presenta la enfermedad, con un promedio de 4,5 dientes cariados por
chico. El relevamiento –uno de los pocos trabajos estadísticos que hay en el
país– incluyó a 2.917 niños, adolescentes y adultos asistentes a las escuelas
públicas y a los centros de salud de seis comunas del Gobierno porteño.
“Vimos que el problema de las caries dental es enorme. La OMS estableció entre
las metas globales de salud bucal que el 50% de los chicos de entre 5 y 6 años
debe estar libres de caries y en nuestro trabajo sólo el 16,5% de los niños de
esa edad no padecían la patología”, indicó Susana Piovano, profesora titular de
la Cátedra de Odontología Preventiva y Comunitaria de la UBA y una de las
autoras del estudio.
Alarma. La niñez es una época clave para la salud bucal futura, porque en esa
etapa se produce el recambio dentario y se aprenden las conductas de cuidado
dental. La prevalencia de caries en chicos es un indicador de la enfermedad en
los adultos. En el trabajo de la UBA, los niños de 12 a 14 años presentaban un
promedio de 5 dientes afectados. Si bien en los adolescentes de 15 a 24 años
esta cifra descendía a 4, entre los adultos de 25 a 44 años, el 21% presentaba
entre 8 y 22 dientes cariados y el 41%, entre 8 y 21 piezas perdidas. El bajo
nivel socioeconómico, una dieta rica en hidratos de carbono y azúcares, una mala
higiene bucal y la limitada accesibilidad a los programas de salud bucodental
son los factores que contribuyen a incrementar el número de caries en los chicos
y adolescentes.
“En la Ciudad uno de los problemas es que no contamos con agua fluorada. Si no
se toma esta medida de prevención masiva, la cantidad de caries no se va a
reducir”, advirtió Piovano. “Incluso en localidades bonaerenses donde también
hay pobreza, como Los Polvorines o San Miguel, encontramos menos caries porque
el agua tiene fluoruro naturalmente”, agregó. Según los especialistas, la
fluoración del agua previene la aparición de caries en un 50% a 70%. Aunque la
Argentina cuenta desde 1975 con una ley que decreta la fluoración y
desfluoración de las aguas potables, en la Ciudad de Buenos Aires esta norma no
se puso en práctica.
Campañas. Para Piovano el problema pasa sobre todo por la ausencia de políticas
de promoción y prevención de la salud bucal. De la misma forma se manifestó
Malenia González y Rivas, presidenta de la Red Odontológica Comunitaria: “Hoy la
atención bucodental no es prioridad, cuando cualquier problema en la boca afecta
al resto del organismo. La salud de la boca, como un componente más de la salud
integral de las personas, debe formar parte de las políticas de Estado”.
En Brasil, el programa nacional “Brasil Sonríe” logró en cinco años que 30
millones de personas que no habían ido jamás al dentista accedieran a la
atención especializada y así se evitaron tres millones de extracciones dentarias
(ver recuadro). “Por recursos humanos, equipamiento e historia podríamos
realizar un plan de salud bucal similar al brasileño pero hace falta decisión
política”, admitió Guillermo Vera, presidente de la Confederación Odontológica
Argentina (CORA).
Mientras que en 2007 el país vecino invirtió en atención odontológica US$ 200
millones, en la Argentina el Ministerio de Salud ejecutó ese mismo año sólo $ 4
millones a través del Departamento de Salud Bucal. “No pudieron ni comprar
flúor”, ironizó Vera.
Desde la UBA y también desde la CORA, se ha planteado a las autoridades
sanitarias la necesidad de fluoración del agua y la sal para disminuir el alto
índice de caries que prevalece en la población. “No se trata de defender a un
sector sino de la salud de los argentinos”, concluyó Vera.
“Los problemas odontológicos no se resuelven sólo con dentistas”
“La salud bucal también es un derecho y los gobiernos de América latina deben
asumir su responsabilidad”, desafía Gilberto Pucca, coordinador nacional de
Salud Bucal del Ministerio de Salud brasileño y responsable de “Brasil Sonríe”,
el programa odontológico más ambicioso y que ha demostrado ser el más efectivo
del mundo. En cinco años, la iniciativa logró que 30 millones de personas que no
habían ido jamás al dentista accedieran a atención especializada y se evitaran
tres millones de extracciones dentarias.
“Empezamos en 2003 por iniciativa del presidente Lula, que lo puso como una de
sus prioridades. Ese año hicimos un relevamiento nacional y constatamos que de
cada cuatro personas mayores de 65 años, tres no tenían ningún diente”, señaló
Pucca a PERFIL, que visitó el país invitado por la Confederación Odontológica de
Argentina (CORA).
- ¿La salud bucal está relacionada con la pobreza?
- Sí, es una característica de la exclusión social. Antes del programa, en Brasil
la atención odontológica era considerada como algo superfluo; era un estatuto de
clase: el que tenía plata, tenía dientes. Las personas sin acceso al odontólogo
no se incomodaban porque la salud bucal no era vista como un derecho. Fue muy
importante el trabajo intersectorial ya que los problemas odontológicos no se
resuelven sólo con dentistas, sino con una mejora de las condiciones de vida.
Incorporamos la salud bucal a proyectos de otros ministerios y, así, para
recibir un sustento del gobierno, cada familia debe cumplir con requisitos como
vacunar a sus hijos y llevarlos al odontólogo.
- Con tantas prioridades en salud pública, ¿cómo convencer a un gobierno a
invertir en salud bucal?
- Admitir que la atención odontológica es fundamental es una decisión política.
Hasta 2002 el gobierno invertía en esto US$ 30 millones; hoy el gasto es de unos
US$ 1.000 millones. Armamos equipos de salud bucal en cada centro de atención,
implementamos lugares especializados para tratamientos complejos y laboratorios
regionales de prótesis. Antes el Estado no rehabilitaba, era negado el derecho a
tener dientes.
- ¿Cuál fue la mayor dificultad?
- El acceso al cepillo de dientes. No se puede hacer promoción de la salud bucal
sin eso. El gobierno compró la producción nacional de cepillos de dientes y
ahora se distribuyen a los centros de salud. Otro frente fue la adición de flúor
al agua. Constatamos que en los municipios con agua fluorada disminuye a la
mitad la incidencia de caries.