 |
Mexicano. Hace dos décadas que el psiquiatra Mauricio Tohen investiga el trastorno bipolar. De visita en Buenos Aires, dio una conferencia en la Universidad de Palermo. |
Algunos expertos en salud mental dicen
que hasta un 30% de los depresivos podrían, en realidad, estar padeciendo otra
enfermedad. Una enfermedad que saltó a la fama hace poco menos de una década,
con la película “Mr. Jones” protagonizada por el sexy Richard Gere, que bailaba
“I feel good” en sus momentos de euforia y popularizó el uso de la palabra
“bipolar”.
El trastorno bipolar hoy parece estar en todos lados, mientras los especialistas
llaman a la cordura, para no caer en exageraciones que sólo logran trivializar
una enfermedad real. Tan real que en el 30% de los casos lleva al intento de
suicidio.
El aumento en la cantidad de personas diagnosticadas con trastorno bipolar es un
hecho en todo el planeta. Si en el 2000 el Global Burden of Disease de la
Organización Mundial de la Salud (OMS) señalaba que en el mundo había 27
millones de personas con bipolaridad diagnosticada, estudios aún no finalizados
indican que los afectados se ubican hoy en torno del 5% de la población (unos
300 millones). ¿Por qué semejante incremento, y a expensas de qué otras
enfermedades?
“Lo que sucede –explica Marcelo Cetkovich Bakmas, jefe del departamento de
psiquiatría del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro– es que se
ha podido comprobar que muchas de las personas a las que antes se les
diagnosticaba depresión tienen en realidad formas sutiles de trastorno bipolar,
lo que denominamos espectro bipolar moderado”.
De visita en Buenos Aires, invitado al Curso de Educación Médica organizado por
la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Palermo, Mauricio Tohen,
psiquiatra mexicano especialista en el tema, que trabaja en la Universidad de
Harvard desde hace dos décadas, conversó con NOTICIAS acerca de las últimas
novedades referentes a la detección de la enfermedad. Y también acerca de los
mitos que la rodean, sobrediagnóstico incluido.
Entre el cielo y el pozo. Desde la negrura más absoluta hacia la luz fulgurante
de los superpoderes, y de la sociabilidad más sobregirada al aislamiento total.
Desde la sensación de que nada es imposible, ni siquiera la comunicación
telepática, al vertiginoso hundimiento de la autoestima y del sentido de la
vida. Sin matices, la persona con trastorno bipolar pasa de uno a otro estado
con facilidad absoluta. Aunque los cambios pueden darse a lo largo de semanas e,
inclusive, de meses. Sin métodos neurobiológicos (análisis de sangre o imágenes)
que ayuden a detectar el mal, el diagnóstico queda en manos del médico
psiquiatra bien entrenado; del estudio de los síntomas, de la historia clínica,
del relato de familiares. La causalidad genética está entre las hipótesis de los
científicos, aunque por ahora no hay manera de predecir que alguien, por el solo
hecho de tener familiares bipolares, vaya a desarrollar el mal.
“El comienzo del trastorno suele darse entre los adultos jóvenes, aunque hay
casos de niños de 6 años a los que se les ha podido diagnosticar la enfermedad.
Lo más común es que la primera crisis ocurra entre los 18 y los 30 años, si bien
hay personas que la pueden tener a los 40 o a los 60 años”, describe Tohen.
- ¿Se está más cerca de saber cuál es el origen del trastorno?
- No sabemos aún cuál es la causa. Hay un factor genético, sí, pero son
alrededor de 100 los genes afectados por la enfermedad, de modo que no existe
`el gen bipolar´. También se comprobó que se producen cambios neurobiológicos
dentro de ciertas áreas del cerebro (especialmente en la mesolímbica y en la
corteza prefrontal). Pero dichas investigaciones están aún en etapas muy
preliminares. Creo que a las mejores terapias no las vamos a tener antes de
varios años.
- ¿Cómo se trata?
- La mayor parte de los pacientes toma más de un medicamento estabilizador del
ánimo, para distintos momentos del trastorno: manía y depresión, y para prevenir
las recaídas. Algunos se basan en el tradicional litio y en antipsicóticos, pero
hay que tener en claro que algunos pacientes no mejoran con ningún remedio. Por
eso es importante individualizar, cada persona con trastorno bipolar es
diferente de la otra. Es muy difícil saber cómo va a evolucionar un paciente,
porque el 90% tiene múltiples episodios, mientras que 10% tiene una crisis y
luego no vuelve nunca más a pasar por una.
- ¿Cuál es el rol de la psicoterapia en el tratamiento?
- Aunque es un trastorno neurobiológico, lo que lo desata es de naturaleza
psicosocial, de manera que la terapia ayuda, sobre todo la de tipo cognitivo y
psicoeducacional. No se ha demostrado que la vertiente del psicoanálisis sea
efectiva en estos casos.
- ¿Hay marcadores físicos, cognitivos o de conducta a los que pueda prestar
atención una persona para detectar bipolaridad?
- No, sería irresponsable hacer algo así. Para hacer un diagnóstico es
preciso tomar la historia clínica de la persona, lo más detallada posible, y
además hablar con toda la familia. Nunca puede hacerse un diagnóstico sólo a
partir de lo que relata la persona. Porque los cambios de estados de ánimo son
algo normal en el ser humano: si muere alguien querido, es lógico que haya
depresión, mientras que si sucede algo muy bueno, como la concreción de un nuevo
proyecto o de un trabajo muy esperados, es esperable que la persona se sienta
eufórica. Resulta difícil definir qué es normal y qué es patológico. Y tratar
algo normal como si fuera patológico termina siendo causa de estigmas sociales.
- ¿Cuánto de real hay en que una persona con trastorno bipolar es candidata a
cometer suicidio o a ser homicida en algún momento?
- La bipolaridad es una enfermedad letal, porque el enfermo de trastorno
bipolar comete más suicidios que otros enfermos psiquiátricos y, lógicamente
también, que la población general. En el caso de los homicidios, hay mucho mito
al respecto. Es raro que un bipolar cometa un crimen, y ese mito es causa de
discriminación y aprovechamiento. Muchos delincuentes que quieren escapar de un
castigo legal buscan que se los catalogue como enfermos bipolares graves y que
se los encierre en un psiquiátrico. Pero la realidad es que rara vez un bipolar
comete un asesinato.
- ¿La persona bipolar vive de crisis en crisis?
- No necesariamente. Como decíamos antes, en un 10% de los casos hay un
único episodio, y después de eso la persona puede continuar con su vida normal.
También es factible que los enfermos tengan síntomas severos y que con
tratamiento evolucionen bien; o pasar por una crisis leve y estar mal gran parte
del resto de su vida. Como también es posible recuperarse casi completamente,
porque el trastorno bipolar no impide que un individuo conserve su capacidad
para funcionar dentro de la sociedad.
- ¿Qué diferencias hay entre un bipolar, un esquizofrénico y alguien que
atraviesa un brote psicótico?
- Los síntomas psicóticos pueden existir en un trastorno bipolar y en la
esquizofrenia. Pero no todos los bipolares son psicóticos; y mientras que en el
caso de la esquizofrenia predominan las alucinaciones, en el enfermo bipolar los
delirios son más bizarros. Por ejemplo, un bipolar puede estar convencido, en su
etapa maníaca, de que tiene la capacidad de comunicarse telepáticamente con
alguien, sus delirios pasan por la grandiosidad de sus actos y capacidades, todo
lo pueden, aún cuando sean cosas ilógicas.
Complejidad y exageración
Además del diagnóstico de bipolaridad a
secas, los expertos distinguen entre varios tipos de enfermedad, dependiendo del
síntoma que domine. El tipo I se caracteriza por uno o más episodios maníacos o
mixtos y uno o más episodios depresivos severos, alternados con intensos
síntomas de manía y momentos de vida normal. En el caso del tipo II, los
episodios que dominan son los depresivos. Y en los bipolares mixtos se pueden
dar síntomas de manía y depresión al mismo tiempo. Otro integrante de este
cuadro es la ciclotimia, en la que los episodios medianos de manía y de
depresión por al menos dos o más años sin grandes crisis, son la constante.
“¿Se siente usted algunas veces completamente deprimido (estado de ánimo muy
bajo) y otras completamente eufórico (estado de ánimo muy elevado)? ¿Estos
cambios en su estado de ánimo le causan problemas en el trabajo, la escuela, o
el hogar? Si la respuesta es afirmativa, quizás usted sufra de trastorno
bipolar, también llamado enfermedad maníaco-depresiva”, asegura una campaña
lanzada por los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de los Estados Unidos. “La
campaña contra el subreconocimiento del desorden bipolar probablemente ha hecho
que se diagnostique erróneamente con desorden bipolar a pacientes deprimidos
ansiosos, agitados y/o irritables que se quejan de insomnio y pensamientos
incontrolables”, aduce por su parte Mark Zimmerman, profesor de psiquiatría y
conducta humana en la Brown Medical School.
- ¿Por qué de pronto hay tantas personas catalogadas como bipolares en el
mundo?
- Se dan dos situaciones opuestas: la del subdiagnóstico y la del
sobrediagnóstico. Aunque yo creo que actualmente ocurre más el segundo caso, en
el que se llega a banalizar la enfermedad exagerando algunos síntomas y
tomándolos de manera aislada, como el caso de las personas que hacen compras
descontroladas y tienen muchos cambios de humor. El trastorno bipolar es más
complejo que simplemente comprar de más o estar irritable. Diagnosticarlo es
difícil, aunque un psiquiatra experto pueda hacerlo en un par de citas con el
enfermo y su familia, y usar términos psiquiátricos para decirle “bipolar”,
“histérico” o “borderline” a alguien a modo de adjetivo calificativo, es
peyorativo. Además de que menosprecia trastornos psiquiátricos y cognitivos que
realmente sí existen y que son muy serios.
|
Por Andrea Gentil (Noticias) |