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Hay un temblor”, alcanzó a escribirle Martín Abumohor, su novio chileno, por
Messenger, a través de un celular. Cinthia Fernández ya no volvería a tener
noticias suyas, la madrugada del fatídico terremoto que sacudió al país
trasandino. “En Chile son súper comunes los temblores. Entonces ni me preocupé.
Es más, me calenté porque no me contestaba”, se indignó en ese momento la lolita.
A las 7 de la mañana, con las comunicaciones colapsadas en Chile, su pareja
llegó a escribirle un “Estoy bien” . “‘¿Qué me importa?’, pensé yo, y seguí
durmiendo”, explica la vedette. “Pero dos horas después me llamaron mis padres
(ella vive sola) y me contaron lo que había pasado en Chile. Prendí la tele y no
podía creer lo que veía”. De esa manera, Cinthia supo que la vida de su novio
había corrido serio peligro. “El hotel de Viña del Mar donde estaba se vino
abajo. Por suerte él había salido”, cuenta reviviendo ese dramático momento que
le tocó vivir meses atrás.
–El año pasado estuviste en pareja con Machi González, tenista argentino de
26 años, Nº 132 en el ranking mundial. ¿Cómo terminó esa relación?
–Muy mal. Me porté como una reina, nunca hablé del romance, para que después
me lo pague haciéndome cornuda con cinco gatos de Esperanto.
–¡Epa! ¿Te referís a chicas conocidas?
–No, al menos las que me enteré, no. Yo ya venía sospechando. ¡Fíjense en los
detalles, chicas! Un día me devolvió unos clips para el pelo que me había
olvidado en su casa... ¡pero había uno que no era mío! Otro día fui a abrir un
cajón suyo, y vi que los preservativos estaban todos desordenados, cuando yo no
los había dejado así. “Lo habré desordenado sin querer”, me dijo. Cuando le
quise sacar de mentira verdad, le dije “me fuiste infiel”. ¡Y el caradura me
respondió que sí!
–¿Primera y última experiencia con un tenista?
–Y con cualquier deportista también. Son todos iguales. Pero los más infieles
son los tenistas, porque la hacen bien, cuesta enterarse de lo que hacen. En
cambio los futbolistas hacen alarde de sus conquistas.
–¿Por qué el año pasado estuviste alejada del ruido mediático?
–Fue como una decisión mía alejarme un poco de los medios. Había quedado muy
marcada como la quilombera, entonces quise cambiar el perfil. Me propuse hacer
conducción en cable (Play TV) y trabajar como actriz (Ciega a citas). Pero me
gustaría volver a lo de antes, ja, ja. Extraño ese mundo.
–Se te ve más flaca. ¿Por qué bajaste de peso si no lo necesitabas?
–Porque tuve una depresión muy fuerte. Entre mi crisis laboral y lo que me pasó
con mi ex, llegué a bajar 8 kilos, no tenía hambre. Lloré muchísimo. A veces me
venían a hablar y me quedaba callada. Se me llegó a cruzar cualquier cosa por la
cabeza. A mi mejor amiga le decía “no tengo más ganas de vivir”, pero ella
enseguida me retaba. Por suerte el destino me permitió conocer a Martín, mi
novio. El amor me sacó de una gran depresión.
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