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Un vendaval invadió la tranquilidad de Angra dos Reis, atravesó sus aguas verdes
a velocidad crucero, y lo hizo sin pedir permiso, así como le gusta vivir a
Leticia Brédice. De inmediato el misterio tomó por asalto un paraíso donde, al
contrario de lo que es norma, fue ella la que hechizó con esa ambigua, enérgica
y siempre lúdica fórmula para atrapar la atención. “No hay un abc para
conocerme, nunca se sabrá mucho del mundo de Leticia. Me gusta que sea así”,
dice la actriz desafiante, ni bien se abre el juego de las confesiones. Ahora
tiene los pies sobre tierra firme y ya domina el arte de la seducción desde el
lugar que más la divierte: el de la trasgresión y la sensualidad. Así es
Leticia, consciente de su cuerda locura, de su desparpajo, pero también segura
de sus convicciones, su talento histriónico y del mundo de ternura que subyace
bajo esa eterna imagen de femme fatale que creó el mito. Llegó a la isla de
CARAS momentos antes de que el sol se escondiera detrás de los morros y de
inmediato destinó elogios tanto para la belleza exuberante del lugar, como para
los hombres y mujeres que tuvo como anfitriones. Así fue como entre guiños de
ojos, susurros y silencios oportunos, y también inoportunos, la actriz escribió
su propia historia con la dosis justa de intriga y asombro que todo filme de
suspenso debe tener. Sólo ella podrá definir la cuota de ficción y de realidad y
sólo ella podrá esgrimir el final más acorde a su verdadera esencia.
En su equipaje no faltaron los colores, las remeras rockeras, el animal print, y
hasta un par de botas de cuero, aun en pleno verano carioca. Es que a Leticia le
resulta más divertido contradecir. Dice que volvió a retomar su faceta como
cantante (años después de editar su disco “Actriz”), y que para ello siempre
viaja con un grabador de voz, donde recopila frases e ideas. Cuando le preguntan
si vivió o no un romance con Francis Ford Coppola -quien la dirigió en “Tetro”,
el filme que el director de “El Padrino” realizó en la Argentina- escapa al
interrogatorio con otra sonrisa.
“Lo último que hice fue “Impostores”, un proyecto que se ideó hace muchos años,
inspirado en la película Nueve Reinas, porque Pablo Bossi, su productor y quien
fue mi marido muchos años, me sugirió que participara en este unitario. Y yo,
todavía sigo haciendo lo que me dice (risas). Me gusta trabajar con gente que me
quiere. Me sumé al proyecto y luego lo hizo Leonardo Sbaraglia, todo un lujo,
además de que nos encanta trabajar juntos”, dice Brédice sobre la miniserie de
factura nacional ya emitida por la señal FX y recién estrenada en la pantalla de
El Trece, donde interpretó a una seductora expertas en engaños. “Asumo los
fracasos con humildad y puedo vivir sin lujos. Soy una mujer que tuvo la suerte
de ser quien quiere ser. Me respeto y siempre busco crecer. Ahora estoy grabando
un disco que sale en muy poco tiempo con la producción de Fena della Maggiora.
Es un disco para las chicas, para bailar, cantar y escucharlo en casa. Yo
escribí las letras. Son historias mías, algunas irónicas, otras no tanto, pero
siempre historias de amor”, agrega mientras aclara que todo empezó cuando
cantaba en los sets de la película que protagonizó en 2003 con Adrián Suar, “El
día que me quieras”.
—¿En este momento de su vida qué desea la actriz?
—Puede ser que haya una segunda parte de “Impostores” y también algunas
películas muy lindas, aunque aún no están confirmadas las fechas de rodaje. Es
muy posible que haga teatro, pero a lo que más énfasis le estoy poniendo es a
sacar mi segundo disco. Son muchos proyectos. La actriz quiere trascender y la
cantante, regresar.
—¿Y qué busca como mujer?
—No son muchas las cosas que deseo como mujer, sólo quiero estar tranquila, en
paz. Para mí el amor es muy misterioso también. Quiero disfrutar la soledad,
pero sin llegar a ser una solterona. Yo vivo conociendo gente, soy muy
contestadora. Igual debo confesar que siempre estoy olvidando al anterior, hasta
que llega alguien nuevo.
—¿Qué la seduce del otro?
—El primer impacto siempre es visual, aunque puede variar según la historia que
nos toque vivir. Creo que están buenos los polos opuestos, creo mucho en eso. Y
aunque todos vean que soy acelerada, que vivo a mil, en la intimidad soy muy
tranquila. Es que me gusta divertirme cuando salgo de casa, soy así. No busco
algo especial, sólo dejo que suceda y me guste el que me guste.
—¿Cuando se enamora, qué debe haber en ese romance?
—Me enamoro cuando me enamoro, cuando no la puedo creer y me siento totalmente
atraída, sorprendida. Porque al tercer día ya puedo darme cuenta que estoy
enamorada. Y siempre lo sé en el tercer día.
Hay algo que comienza a despertar en el pecho, una emoción que se abre Nunca
pienso que es demasiado pronto o rápido para vivir algo Sí pienso que no hay que
esclavizarse en una relación Me cuesta un poco porque vengo de una familia
italiana en la que hacemos todo juntos, pero hoy creo que si en la pareja
algunas cosas no van por separado, si cada cual no es fiel a sus intereses, la
relación no funciona muy bien Nadie puede vivir colgado de los deseos del otro
Mi terapia es equivocarme No me sirve ir al psicólogo porque me aburre recordar
Necesito la urgencia, el momento para desatar una situación que se presenta con
claridad El amor es lo que más me cuesta
—¿Por qué?
—Me encantaría tener una pareja para toda la vida Sin embargo al amor aún lo
encuentro algo intrincado Me cuesta entender al otro No soy una persona a la que
le interesa la fidelidad, jamás revisaría mails y celulares de mi pareja Los
problemas de pareja son otros como quererte y elegirte todos los días La
infidelidad es una pavada grande como una casa y hasta me parece un hecho casi
natural guiñarle el ojo a alguien Ahora, tener un amante, ya es otra cosa Ahí ya
tendrás que hablar con élo con ellano sé ¡Ya me estoy metiendo en problemas con
lo que digo! La vida sigue corriendo después de la pareja Yo elijo eso No quiero
estar con alguien que sea diferente cuando llegue a casa Mejor que no entre
—Ese misterio en torno a lo que le gusta a Leticia, a su ambigüedad sexual,
¿Cómo lo vive, le preocupa, la divierte?
—Es uno de los siete misterios de la vida de Leticia (risas) Soy actriz y me
gusta jugar con esas fantasías y con esos extremos de ambigüedad sexual Sí puedo
decirte que elijo ir de la mano de un hombre siempre, no lo dudes Ahora, si
también viene de la mano una chica, que venga, ¿por qué no? Tengo dos hermanas,
y es por eso que la relación con las damas la entiendo muy bien y es fácil para
mí Entonces no tengo ningún tipo de moralidad en la relación con una mujer, no
pienso nunca esto no lo haría, sino al contrario Todas son experiencias ganadas
Por eso al lado tengo que tener una persona muy inteligente, fuerte y que sea
segura de sí Si no prefiero estar sola Lo mío es un juego de misterio que me
divierte, pero mi realidad está al lado de un hombre Me gustan mucho los hombres
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