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Fue una aparición en toda regla, con las cámaras de la BBC como testigo. Los
presentadores Jason Manford y Alex Jones estaban ya disculpándose ante los
telespectadores por la ausencia de Pamela Anderson cuando la actriz irrumpió en
escena, como caída del cielo o surgida de la lámpara de Aladino, diculpándose
por el retraso... "Lo siento, acabo de bajar del avión [de Nueva York]".
Con la melena revuelta y las uñas pintadas de fucsia, a juego con el traje
ajustado, Pamela dio la espalda y el culo a la cámara y tomó asiento en el sofá.
Los presentadores de -'The One Show' se frotaban aún los ojos y luchaban por
mantener la compostura ante el destellogenial de la actriz de 45 años... "Así es
como nos gustaría empezar nuestro 'show' más a menudo".
Todo fue improvisado, o eso parece. Pamela tiene ya una larga recua de retrasos
y desplantes, pero por nada del mundo quería perderse la oportunidad que le
brindó la BBC. La actriz vuelve precisamente a los escenarios británicos con una
versión musical de Aladino, la misma que estrenó el año pasado en el Teatro
Nuevo Wimbledon, adaptada esta vez para los escenarios del Liverpool Empire. "Me
gusta trabajar porque me mantiene centrada".
Será en diciembre y aún hay tiempo. Pamela promete ensayar y volcarse en el
papel, por si cae la breva del salto a Broadway: "Es un show muy espectacular,
con mucha pirotecnia. Yo desciendo al escenario subida en un trapecio... Tiene
todo lo que a mí me gusta".
Se trata sin duda de una salto cualitativo para la actriz de 'Los Vigilantes de
la playa' y del vídeo porno casero con Tommy Lee. Pamela, de nuevo soltera tras
su doble fracaso con Kid Rock y con Rick Solomon, se ha consolado durante meses
en televisión con 'Bailando con las estrellas' (versión autóctona de Mira quién
baila). Su último estreno, Blonder & Blonder, pasó con mucha más pena que
gloria, y las dos películas que tiene en cartera (Costa Rican Summer y Hollywood
& Wine) tampoco prometen mucho.
Giro en su carrera
En confesiones al Vancouver Sun, la actriz de origen canadiense revela que está
cansada de su propio personaje y ha prometido: "No más biquinis" (ni siquiera
para promocionar el vegetarianismo en los famosos posters de PETA).
"He llegado a un punto en mi carrera en que no quiero hacer otro show de
televisión y no quiero hacer otra película", escribe de puño y letra Pamela.
"Tengo dos casas en Malibú, y otra que me estoy construyendo en Canadá, y me
gusta poner el corazón en lo que estoy haciendo. He llegado al ecuador de mi
vida y creo que es cuando todos dejamos de sentirnos invencibles y empezamos a
pensar en las cosas más importantes. Así que voy a seguir por ese camino, y
dejar de posar en biquini".
Cocinar, hacer la lavandería, doblar toallas... Así se le va el tiempo
últimamente a Pamela, que está pensando en darle también una vuelta de tuerca a
su activismo vegetariano. "Cuando a mis hijos les preguntaron qué hacían sus
padres, ellos respondieron: 'Mi padre es una estrella del rock y mi madre se
dedica a rescatar animales'. Estoy orgullosa de lo que dijeron porque sé que
puedo ser un ejemplo para ellos. Hay que enseñar a los niños a ayudar a los
demás".
Pamela recuerda en sus confesiones cómo decidió dejar de comer carne desde el
día en que contempló un ciervo decapitado y recién cazado por su padre. Aquella
imagen ha quedado grabada para siempre en su retina y en su estómago, y ha
inspirado casi todas sus acciones hasta la reciente campaña contra la caza en
Canadá.
La actriz confiesa cómo fue en 'Los Vigilantes de la playa' cuando descubrió el
'poderío' de sus atributos... "No dejaban de pregutarme por mis tetas y ya me
cansaba tanta pregunta superficial. De pronto se me encendió una luz y me dije:
vamos a usarlas como vehículo para lanzar un mensaje positivo. Fui yo misma la
que escribió una carta a mano a la gente de PETA diciéndoles: 'Por favor, dadme
cualquier información útil de la que sea capaz de hablar... Estoy tan harta de
hablar de mí misma'".
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