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A una de las mellizas "Petardos" le explotó la "mecha"

 

¡La hija de Susana Giménez tomó clases con Pampita! Porque se trenzó fuerte con la actual novia de su ex esposo Eduardo Celasco. La acusa de destruir su familia. Y en plena calle la insultó, la agarró de los pelos y la abofeteó, en el corazón de Belgrano. La Melliza Petardo terminó en la comisaría. ¡Qué lío!


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Tomó sus frustraciones, sus temores y hasta sus propias culpas, y las puso, todas juntitas, en la palma de su mano. Entonces, Mercedes Sarrabayrouse… ¡le dio una tremenda cachetada! ¿A la vida? No, a Victoria Rodríguez, la única responsable –según su perspectiva– de la peor crisis personal que hasta aquí debió atravesar. Sucedió en la mañana del martes 2 de marzo. Aunque todo comenzó –es justo decirlo– 16 años atrás, cuando se unió con Eduardo Celasco.

En ese lapso, la pareja supo toparse con grandes momentos de felicidad. Pero las sonrisas a menudo quedaron opacadas por los gestos adustos. Para decirlo sin eufemismos, las crisis en el matrimonio siempre fueron más frecuentes de lo deseado, porque las sospechas de infidelidad atormentaron en varias ocasiones a la hija de Susana Giménez. Pero de acuerdo a lo que dicen en el entorno de Mercedes y Eduardo, la pareja siguió unida por dos razones claves: el amor incondicional que ella siente, y la supuesta dependencia económica de él con su suegra.

Punto crítico. En noviembre de 2009, hubo respuesta ante tantos amagues: se separaron. Y aquí apareció en escena –al menos a la vista de todos– Victoria Rodríguez. En esos días Paparazzi descubrió a la Melliza Petardo caminando por Palermo con el yerno de Susana. Para Mecha, las fotos fueron un duro golpe. Así y todo, siempre pensó en que era posible una reconciliación.

Pero… estaba Vito, claro. Dicen las amigas de la marplatense que en su celular recibió algunos mensajes de texto y de audio, con la firma de Mecha. Y lejos de tener un tono conciliador, rebasaban de agravios y hasta amenazas. Durante meses, a la rubia la habría movilizado una sola idea. ¿Recomponer la pareja? Bueno, sí, aparte de eso… quería encontrarse cara a cara con Victoria.

En los últimos días, los vecinos de Soldado de la Independencia y Jorge Newbery, en Belgrano, vieron la camioneta de Mercedes rondando por la zona. Eso mismo pasó el último martes, aunque esa mañana no fue una más. Cerca de las 11 horas, Rodríguez –cuya relación con Celasco estaría cerca de cumplir dos años– dejó su departamento acompañada por su hermana, Soledad, la otra Melliza Petardo. A los pocos metros vio a Mecha en su vehículo, y atinó a refugiarse en un bar. Desde la vereda, la hija de Susana intentó convencerla de que saliera. “Quedate tranquila que no te voy a hacer nada. Hablemos…”, le propuso. Y la morocha aceptó.

Ya en la vía pública, y siempre siguiendo el relato de los testigos, Mercedes comenzó a insultarla. Angustiada, Victoria volvió sobre sus pasos y alcanzó el hall de su edificio. Al parecer, allí recibió la primera cachetada. Y también la segunda. La ex mujer de Celasco tomó de los pelos a la actual novia del empresario, y en ese entrevero –matizando la acción con insultos y agravios– las dos cruzaron la calle hasta detenerse al lado del auto de Mecha.

Sentados en la camioneta, sin pronunciar una sola palabra, estaban Lucía y Manuel, los dos hijos que tuvo con Celasco. “¡¿Vos la ves a ella?! –le dijo Mercedes a Victoria, señalando a su hija adolescente–. ¡Estás cagando a una familia entera…!” En ese instante la melliza se libró del zamarreo y entró corriendo a su edificio; Mecha dejó el lugar del incidente.

Ni tanto, ni tan poco. Un par de horas más tarde, Rodríguez se presentó en la Comisaria 31º. Y aunque fue con la intención de registrar una denuncia, terminó haciendo apenas una presentación. Un llamado la ayudó a cambiar su opinión: intentando disimular la gravedad de lo ocurrido, Celasco se habría comunicado con ella para que revea su postura. Y Vito aceptó, como cuando el año pasado su pareja le pidió que no se mostraran en público para no despertar la ira de su ex esposa. En una de esas, el hombre algo intuía…

Al salir de la dependencia policial, donde el médico legista que la revisó comprobó que no tenía marcas de ninguna agresión, Victoria fue abordada por Intrusos. “Estoy mal. No quiero hablar porque es un tema súper delicado”, se excusó. Después reconoció la agresión. Y contó que no quiso hablar sobre la denuncia para no tener problemas con Celasco. Al menos, esa presentación le sirve para estar a resguardo en caso de una nueva agresión de su contrincante.

A todo esto, ¿qué rol cumple Susana? Si bien madre e hija conversan mucho, la opinión de la diva no pesa demasiado. De lo contrario, Mecha se hubiera divorciado hace rato. Y sin que hiciera falta Vito “ni mecha” alguna…


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