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El fin de semana, la actriz viajó sola a Córdoba, mientras su esposo y productor
de la obra se quedó en Buenos Aires, otro síntoma de una crisis que tendría un
tercero en cuestión: Federico Amador, el galán de “Niní”.
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Así como la Tierra se reacomoda y se expresa con movimientos
sísmicos, la vida también sorprende con bruscos terremotos. Tan capaces de
arrasar con todo lo que tanto tiempo demandó concebir y construir. Y cual símil
de la vida real, la felicidad puede quedar pulverizada en cuestión de segundos.
¿Quién iba a imaginarse hace un par de meses, si no, que la relación matrimonial
entre Guido Kaczka (32) y Florencia Bertotti (26) quedara tan desamparada como
lo está ahora? Socios en el trabajo y en el amor, la comunión se hizo más sólida
aun cuando encararon juntos el proyecto de “Niní”, la telenovela que ambos
producen con Endemol y Telefe. Casados en diciembre de 2006, con un hijo (Romeo)
de un año y ocho meses, la vida les sonreía por donde la miraran. Hasta que el
virus de la infidelidad habría atacado en el momento menos indicado. Y empezó a
resquebrajar a la pareja con daños que, con el correr de las horas, pueden
empeorar la situación todavía más.
Los primeros sismos internos retumbaron durante el verano. Y se hicieron eco en
Mar del Plata, a fines de enero, cuando el elenco de “Niní” se presentó en el
polideportivo de esa ciudad con su exitoso espectáculo. Puertas para afuera
estaba todo bien, pero puertas adentro el clima empezaba a enturbiarse. Los
motivos no había que buscarlos con lupa, sino que se encarnaban en los filosos
rumores que involucraba a los protagonistas de la obra. Concretamente, Guido
Kaczka se habría enterado que su mujer lo engañaría con Federico Amador, el
partenaire de Florencia en la ficción. Las caras y el clima interno ya no eran
los mismos.
Sigue Los fantasmas de la traición revoloteaban por la cabeza de Kaczka, quien
ya miraba con recelo las escenas de amor que su mujer y Amador interpretan en la
tira Pero como nada en la vida pasa por casualidad, el supuesto engaño estaría
impulsado por cierta información que manejaba la Bertotti, y que involucraban a
su marido con las azafatas del programa “El último pasajero”, el cual Guido
producía y conducía
¿Vendetta? ¿Atracción irresistible? ¿Lógica consecuencia de los besos que se dan
en la ficción? Un análisis entretenido para el que lo ve de afuera, pero lo
suficientemente explosivo como para detonar un terremoto en la tira Y para poner
a la pareja al borde del jaque mate En otras palabras, una posible separación
incidiría directamente en la continuidad de “Niní”, ya que sería imposible
seguir trabajando juntos bajo esas circunstancias Cuando la novela se estrenó,
en septiembre de 2009, Florencia le contaba a CARAS lo que le parecía trabajar
con su esposo: “Siempre quisimos Y hoy lo agradezco, porque no sé si podría
grabar tantas horas de otra manera ¿Cuándo nos veríamos si no? Esto de compartir
el trabajo con el amor ya lo teníamos Nosotros nos conocimos trabajando en
“Verano del ‘98” Acá, lo bueno es que hacemos el viaje juntos, almorzamos
juntos, todo se dio en el momento y la forma justas Yo tenía miedo por Romeo,
que no sintiera que no tenía tiempo para él, pero todo se ajusta”.
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