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Después de su hijo Lautaro, el primero en enterarse fue el
jefe de Gobierno. Estaban los dos sentados en el comedor contiguo a la oficina
de Mauricio Macri y mientras esperaban el típico bife de chorizo con ensalada
que allí se sirve, ella le confesó su romance. Se rieron y se felicitaron por
estar nuevamente los dos profundamente enamorados.
Y así se la ve a ella (que acaba de cumplir 45 años) y a su flamante pareja, el
empresario Juan Tonelli, de 41 años.
Ayer a la tarde, fueron juntos al Café de Los Angelitos, cerca del PH donde vive
Gabriela, en Balvanera. Pidieron dos cortados y se miraron fijo durante minutos,
con la misma mirada perdida de dos quinceañeros enamorados. Ella le agarraba la
mano a cada rato mientras él le hacía chistes. Hasta se animó a darle un beso en
público, delante de todos.
Gabriela y Juan se conocen desde hace años, cuando los dos estaban casados y
nunca se sintieron atraídos, según sus amigos, hasta hace poco menos de un año
cuando en reuniones con colegas empezaron a sentir algo más que amistad.
Hoy se ven varias veces por semana, siempre y cuando les quede tiempo libre
porque los dos llevan un vida tapada de ocupaciones; él, por sus empresas y
ella, por la política, por su actividad parlamentaria como diputada nacional por
el PRO.
Pasan casi todos los fines de semanas juntos y por lo general se sumergen en un
dulce debate: él quiere leer o charlar con ella, para recuperar el tiempo que no
tienen en la semana y Gaby le pide mirar películas juntos.
En la semana, también se encuentran en la casa de la ex vicejefa de Gobierno
porteño a cenar. Fieles a sus apellidos y a la italianidad que les corre en por
la sangre, Michetti siempre le cocina algún risotto y todo tipo de pastas
caseras.
El principio. Se conocieron en 2004, por un grupo de amigos en común, aunque el
verdadero celestino fue Eugenio Burzaco, el jefe de la Policía Metropolitana,
que lo conoce a él desde hace muchos años.
Solían encontrarse en reuniones y cenas íntimas, a veces en la casa de Paula
Bertol, otra diputada PRO que busca novio; otras, en lo de Burzaco o en la de
algún que otro funcionario macrista que hoy trabaja en el Ejecutivo. Pero
durante años no pasó nada, eran sólo amigos y nada más.
Ella estaba dolida por la separación de uno de los hombres que más amó, Eduardo
Cura, el padre de su hijo Lautaro de 15. El, quizá por timidez o por el peso de
ocuparse de sus tres hijos de cinco, siete y nueve.
Tampoco nacía el encanto en los encuentros que mantenían juntos cuando Tonelli
oficiaba como asesor externo en mesas que hacían en la Fundación Creer y Crecer,
desde 2007, antes de que PRO llegue al Gobierno porteño. No se daban cuenta de
que ya se gustaban hasta que hace meses sintieron ese maravilloso cosquilleo que
llega antes que el amor.
Durante años se espiaron de reojo en unos “grupos ecuménicos” donde se juntaban
con distintos practicantes católicos y protestantes para leer e interpretar la
Biblia de los que participaban también Burzaco y Bertol. Los que los conocen
saben que ambos no sólo tienen los mismos valores religiosos, sino que comparten
mucho sobre la filosofía de la vida, pero la chispa no resplandecía todavía
hasta que hace menos de un año empezaron a mirarse con otros ojos en alguna
reunión entre amigos. El le invitó un café; ella, otro y se desató la magia
sobre la mesa de algún bar en Balvanera.
En el poco tiempo que llevan juntos, hace dos meses, como en toda pareja que
siente fuerte y rápido el amor, él ya trató de ayudarla a sentirse bien: en
pocas semanas logró que Gabriela dejara de fumar después de muchos años.
Michetti combate ahora la ansiedad a los besos, pasando la mayor cantidad de
tiempo cerca de él, encandilada por su resplandor.
Estuvieron juntos a principio de año en un romance fugaz. Se separaron y se
reencontraron hace dos meses. Ahí ya nada ni nadie los detuvo y comenzaron a
verse en lugares muy reservados.
Desde ese día, no volvieron a separarse.
Deportista y amante del squash
Juan Tonelli tiene 41 años, es empresario y licenciado en Administración de
Empresas, recibido en la UBA. Comparte con Gabriela muchos valores, tanto de la
vida como de la religión y también la pasión por la política.
Pero, lejos de la militancia, se dedicó a la actividad privada: trabajó en
medios de comunicación y en el área de la salud.
Fue director de Medical Brokers y hoy es el titular de la Cámara de Argentina de
Medicamentos de Venta Libre, donde oficia de nexo con el sector público y en
relaciones institucionales.
Además, tuvo una empresa de innovación –Ruptura– y es uno de los dueños de la
revista Joy y de su sitio en Internet.
Amante de los deportes, fue campeón argentino de squash y después se dedicó a
entrenar a la selección argentina en esa particular disciplina. Recibió también
la medalla de oro del Instituto Nacional de Capacitación de Dirigentes
Políticos.
Quienes lo conocen dicen que suele darle consejos políticos a la diputada
nacional por PRO, pero ella a veces prefiere desconectarse de su actividad
pública, en especial los fines de semana, los momentos que viven con más
intensidad por sus abultada agenda semanal.
Tonelli está separado desde 2008, aunque todavía no formalmente divorciado.
Tiene tres hijos chiquitos, dos varones de 5 y 7, y una niña de 9, que todavía
no conoce a Michetti.
Cuando no trabaja, le encanta pasar los días con ellos y les dedica todo el
tiempo que puede.
Pero desde hace dos meses, también lo comparte con su nueva novia, de la que
está perdidamente enamorado.
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