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En la actualidad la forma en la que las personas se toman la
vida es completamente diferente al de años anteriores. Muchos piensan que dormir
es una pérdida de tiempo y por ese motivo duermen lo menos posible. El estrés es
moneda corriente así como el exceso de trabajo o el sedentarismo y hacer
ejercicio parece una frase tomada de una película de ciencia ficción. Por estas
razones uno de los problemas del siglo XXI es el insomnio.
La cantidad de personas que sufren del problema de no poder conciliar el sueño
es cada vez mayor. Este inconveniente puede presentarse de diferentes maneras:
algunas personas no pueden dormir cuando se acuestan, otras se despiertan muchas
veces a lo largo de la noche y después volver a conciliar el sueño es imposible
y, finalmente, están los que se despiertan antes de tiempo. Si bien la falta de
sueño ya es un problema en sí, a la larga puede generar otros inconvenientes
como la irritabilidad, la depresión, la falta de concentración y el cansancio
crónico son las más normales.
Para estar bien una persona debe dormir entre siete y ocho horas por día.
Algunas personas no llegan a dormir ni siquiera una hora por noche y en ese tipo
de casos, a los que se los considera extremos, se recomienda una visita al
especialista.
El tratamiento del insomnio puede ser simple si se conoce la causa que lo
provoca. Cuando esta causa se elimina el insomnio desaparecerá. Pero incluso en
estos casos se pueden mejorar con siguiendo algunos consejos.
Rutina de sueño: hay que levantarse y acostarte todos los días a la misma hora
para que el cuerpo se habitúe a un determinado horario.
Preparar el dormitorio: ventilá la habitación y procuraá que esté a una
temperatura de 18º. Evita encender la calefacción en invierno porque reseca el
ambiente y se respira peor durante la noche. Además debe ser una habitación
tranquila, sin ruidos ni luces y crea un ambiente relajado.
No a la cafeína, la teína, el alcohol y el tabaco: Tratá de hacer ejercicio con
más frecuencia: el sedentarismo es uno de los problemas más comunes. Nunca vayas
a la cama con el estómago vacío. Es muy importante que no te lleves a la cama
tus problemas y preocupaciones. Cuando te vayas a dormir, tratá de evitar esos
pensamientos recurrentes en relación a los inconvenientes que tuviste a lo largo
del día.
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