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Da la sensación de que siempre que se habla del genoma se
habla de predisposición a padecer tal o cual enfermedad. Pero lo cierto es que
la carga genética puede disminuir el riesgo de sufrir un problema tanto como
aumentarlo. Eso es precisamente de lo que trata un estudio publicado en la
revista Jama, que ha identificado un gen protector frente a la demencia.
"La mayor parte de los trabajos sobre la genética del Alzheimer se han centrado
en los factores que aumentan el peligro", ha declarado Richard B. Lipton,
vicepresidente del departamento de Neurología del Albert Einstein College of
Medicine en Nueva York (Estados Unidos). En esta ocasión, la investigación
dirigida por este especialista ha dado con un gen que parece reducir el riesgo
de desarrollar esta enfermedad.
En 2003, un estudio realizado en un grupo de judíos Ashkenazis determinó que el
gen CETP estaba relacionado con un aumento de la esperanza de vida. Aunque los
resultados con otros grupos étnicos fueron contradictorios, en opinión de los
autores los 'genes de la longevidad' deben estudiarse por su potencial efecto
protector sobre la aparición de demencias. Además, CETP interviene en el
metabolismo del colesterol, igual que APOE, un gen que predispone al Alzheimer.
Por eso, Lipton y sus colegas reclutaron a 524 personas mayores de 70 años y
analizaron la relación entre el subtipo de CETP que portaban y su riesgo de
demencia. Al cabo de 4,3 años de seguimiento, 40 habían desarrollado la
enfermedad.
En busca de fármacos que imiten su acción
Los genes son fragmentos de ADN que contienen la información para la
fabricación de proteínas. Todos tenemos los mismos genes pero no todos los genes
son iguales. Así, CETP puede tener dos formas distintas en función de qué
nucleótido se sitúa en un punto concreto de su secuencia. Una de estas
variantes, la que atrajo la atención de los investigadores, provoca la
disminución de los niveles de CETP en el organismo y de su actividad. Esto se
traduce en un incremento del 'colesterol bueno' (HDL) y del tamaño de las
lipoproteínas.
Los participantes fueron clasificados en función de si portaban una, dos o
ninguna copia de esta variante de la longevidad de CETP. Al relacionar este dato
con la aparición de demencia, "descubrimos que aquellas personas con dos copias
de este tipo de CETP perdían memoria más lentamente y tenían un riesgo más bajo
de sufrir demencia y Alzheimer", explica Amy Sanders, profesora del departamento
dirigido por Lipton.
"Concretamente, estos participantes tenían una reducción del 70% del riesgo de
desarrollar la enfermedad de Alzheimer en comparación con aquellos que no
portaban ninguna copia de esta CETP beneficiosa", añade la autora.
Según han informado los propios investigadores, en este momento se están
desarrollando fármacos capaces de imitar la función de la variante protectora de
CETP. "Estos agentes serán probados para comprobar su capacidad de promover un
envejecimiento óptimo y de prevenir el Alzheimer", ha declarado Lipton.
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