Ciencia y salud

Sección Salud

Google

Secciones | Ciencia y Salud

Se suicidan o mueren por fallas cardíacas un tercio de las anoréxicas

Para los expertos, el trastorno alimentario es la histeria del siglo XXI, descriptos por Sigmund Freud entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX. El cuerpo como responsable.

 

Anorexia: Según los expertos, el trastorno alimentario es la histeria del siglo XXI.

 

La anorexia es uno de los más innovadores modos de castigar al propio cuerpo, simplemente porque su portador cree que no se ajusta a cierto canon de delgadez. Y reconoce antecedentes en los ataques histéricos descriptos por Sigmund Freud entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Ambos trastornos están basados en la impotencia que se siente por la diferencia entre lo que se es y lo que supuestamente se debe ser. Como las personas suelen creer que lo que se es depende de uno (y desdeñan los componentes ambientales o genéticos que marcan el carácter o la forma en que se da el metabolismo), extreman sus posibilidades al límite de lo que el mismo cuerpo puede resistir.

El experto en nutrición Alberto Cormillot indicó que a pesar de que no hay estadísticas confiables en el país, “la prevalencia de bulimia y anorexia está en torno al 1% de las mujeres. De ellas, el 30% se cura, otro tercio la transforma en una enfermedad crónica, y el último tercio fallece por suicidio o por una falla cardíaca causada por la falta de minerales básicos como el potasio o el sodio”, expresó.

Causas
El trastorno alimentario conocido como anorexia volvió a ser parte del debate público luego de la muerte de la actriz Romina Yan, de 36 años, quien en reiteradas entrevistas había reconocido su enfermedad, así como una relación compleja con sus padres. Este diario consultó a reconocidos especialistas que han pensado sobre el tema y habitualmente tratan a pacientes –en su mayoría mujeres– que sufren el trastorno en la Argentina como en pocos lugares del mundo, según aseguraron.

De las tres patas del problema (el componente familiar, una estructura psicológica endeble y, claro, la presión social), los expertos ubican a la variable del círculo familiar íntimo en un rango que va desde cierto grado de responsabilidad hasta el lugar de co-víctimas. Pero insisten en que siempre será necesario para ayudar al paciente.

“La anorexia es un trastorno de la alimentación y no una enfermedad. Eso quiere decir que es multicausal, no hay un solo factor determinante. Los factores que se buscan tienen que ver con trastornos de la herencia genética, de lo aprendido y de las vicisitudes que sufren las personas”, comentó Marcelo Bregua, coordinador general de Aluba, entidad que lucha contra la bulimia y la anorexia. Es por eso que la familia no puede ser vista como la única responsable y los expertos prefieren no hablar de “culpas” porque el núcleo íntimo también puede ser la base de la recuperación.

“La situación familiar es un desencadenante más, pero no es determinante. Hay una predisposición genética que tiene que ver con una vulnerabilidad psíquica. Y, obviamente, las frustraciones”, indicó Gabriela Rodríguez Rey, jefa de servicio de Desórdenes de Alimentación de la Fundación Cormillot. El propio Cormillot agregó que “cierta fragilidad genética expone a algunas personas a sufrir enfermedades de origen cultural; el vudú en Haití, los ataques de nervios registrados en Filipinas, y síndromes culturales marcados en el manual DSM-IV. O como las histerias tipificadas por Freud”, enumeró.

Competencia
¿Cuál es el rol de los padres en este problema? Rodríguez Rey matizó: “Sí, es cierto que hay un pegoteo sobreprotector en las madres, y también un tema competitivo que influye. Desde los años 90, madres e hijas usan la misma ropa, ya no es un perfil estético tan marcado el que diferencia a las generaciones”. Eso influye en el borramiento del límite; descoloca a los hijos, que no saben exactamente cuál es su lugar. “Si la mamá sobrevalora el tema del cuerpo y hay predisposición a estar muy preocupada por él, influye. Los patrones de alimentación generalmente se heredan. De una madre con tales características, la hija es igual, es como el carácter”, expuso, por su parte, Bárbara Rodríguez, psicóloga y profesora de la UBA.

El psicoanalista Germán García, director de enseñanza de la Fundación Descartes, abogó por evitar las explicaciones simplistas para fenómenos complejos. “En los años 50 del siglo XX se decía que de padre alcohólico y madre prostituta salía un hijo delincuente; por suerte ya no se cree eso”, dijo. Y agregó: “No hay una causalidad lineal que explique por el modo de vida de alguien, su estructura mental”. Con todo, García añadió que en el esquema de la explicación freudiana, “hay ocasiones en que una madre asfixia el deseo de la hija y lo ahoga. El rechazo de la comida es el rechazo de lo que esa madre le ofrecía en definitiva”, arriesgó.

Otro de los aspectos que señalaron los expertos es la alta incidencia de este trastorno en el país. “Aquí las personas están muy pendientes del tema cuerpo”, dijo Bregua. “Si no se ve a alguien por años y uno se lo encuentra en la calle, lo primero que le señala es el cuerpo: ‘Uy! Estás más gordo’. Entonces, una persona vulnerable, con baja autoestima, poca tolerancia al estrés y a la frustración, puede responder con síntomas como vómitos, ingerir laxantes y diuréticos, y distorsiona su esquema corporal”, concluyó.

La falta de potasio
En su edición del sábado, el diario Perfil reveló que un médico que accedió a los primeros resultados de la segunda parte de la autopsia de Romina Yan dijo que el corazón de la actriz no mostraba signos de haber sufrido algún tipo de enfermedad coronaria que la hiciera pasible de una muerte súbita. Ese dato, sumado a su recurrente aceptación de su trastorno alimentario y a que habría llegado al hospital de San Isidro con un nivel de potasio sumamente bajo, hacen aumentar las sospechas de que la causa de su fallecimiento estuvo relacionada con la anorexia que padeció durante más de dos décadas (con lógicos vaivenes).

La mezcla de una fuerte actividad física, una ingesta insuficiente de comidas y bebidas y, quizás, la ingestión de algún diurético (común entre las personas anoréxicas, según los médicos especializados), son la opción que más firmemente se maneja para el deceso de una joven de apenas 36 años.



Visitar la página Dulces Secretos

Por Martín De Ambrosio (Perfil)