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Un equipo de ingenieros italianos lanzó lo que se anuncia como la mayor prueba
de vehículos robóticos: una odisea de 13.000 kilómetros entre Italia y China. No
buscan repetir la ruta de Marco Polo, sino para poner a prueba los límites de la
tecnología automotriz del futuro.
Dos camionetas de color naranja brillante, equipadas con escáneres especiales y
cámaras que actúan de forma conjunta para detectar y evitar obstáculos,
desafiarán el tránsito de Moscú, el calor del verano siberiano y el frío del
desierto de Gobi antes de su llegada prevista a Shangai a fines de octubre.
"Lo que intentamos hacer es forzar nuestros sistemas y ver si pueden trabajar en
un ambiente real, con clima real, tránsito real y gente imprudente que se te
cruza de pronto en el camino o vehículos que te cortan el paso", explicó el
director del proyecto Alberto Broggi .
La prueba incluye dos pares de vehículos. Cada par estará integrado por una
camioneta conducida, seguida de un vehículo sin conductor pero con dos técnicos,
cuya misión será solucionar problemas y tomar el volante en caso de emergencia.
El vehículo sin conductor seguirá las pistas proporcionadas por la camioneta
tripulada, pero deberá responder a obstáculos o peligros ordinarios. Los dos
pares de vehículos alternarán tramos a lo largo de la ruta a China.
La robótica se pone a prueba en dos vehículos autónomos
"Decididamente necesitamos alguna ayuda humana. No es posible un vehículo
ciento por ciento sin conducción. Por esto lo considero una prueba y no una
demostración", aclaró Broggi.
Los gobiernos todavía no han estipulado por escrito las reglas de tránsito para
los vehículos sin conductor y por eso el equipo se esmeró para obtener permiso
de todos los países a lo largo de la ruta a fin de realizar el experimento.
Para protegerse de toda responsabilidad, están colocando a uno de los técnicos
frente al volante, listo para tomar los controles.
La tecnología desarrollada por Vislab , un laboratorio de sistemas inteligentes
y de visión artificial en la Universidad de Parma dirigido por Broggi, podría
algún día permitir que los vehículos sin conductor transporten artículos por
toda Europa.
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