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Carla Conte está en medio del despegue: después de eyectarse a principios del
2010 de “Este es el show”, el programa de Ideas del Sur, para encerrarse en su
casa en pijama y con su hija Mora (hoy a punto de cumplir 2 años), vuelve a la
televisión abierta pero por el canal público. A “Cosmo News”, el noticiero
semanal que conduce en Cosmopolitan Televisión, se le suma “Vivo en mi
Argentina”, que irá por el 7 desde el 5 de julio, con Lalo Mir como coequiper de
lujo. Dice que juntó ganas, que el año y pico de maternidad la hizo parirse de
otra manera y que ahora sabe que si el destino la llevó a ser famosa es para
hablar de las mujeres y sus derechos.
- ¿Cómo va a compatibilizar trabajo diario y maternidad?
- Todavía no lo sé bien, pero empecé a sentir ganas de encontrar mis
espacios y de volver a la televisión. Este tiempo estuvo buenísimo, porque
siento que salí siendo otra.
- Como una refundación personal.
- Sí, totalmente, tuve que rever cosas mías que me hacían ruido, elegir con qué
quedarme.
- No está bien visto que una mujer haga lo que usted y deje todo para
dedicarse a ser mamá.
- Claro, yo me peleé con toda la humanidad. Las únicas que se pusieron
felices totales fueron mis compañeras de panza (el grupo pre y posparto), con
las que nos seguimos juntando. Y quiero que ese grupo crezca, porque en la
comunidad de mujeres radica la fuerza.
Reconoce que vivió su embarazo y el parto como una gran búsqueda pero que, sin
embargo, se autoimpuso volver a trabajar a los 15 días de parir. En su caso, la
famosa angustia que sufren los bebés a los 8 meses, reventó en ella justo cuando
su hija tenía esa edad. “El día que renuncié me sentía loca. Ya no podía
sostener más ese personaje. Creo que los chicos de la producción todavía se
están preguntando qué pasó. Para mi familia también fue muy fuerte, era como si
yo fuera una especie de reina que dejaba su trono, me decían que no podía
bajarme de eso”, cuenta y jura que nunca se arrepintió de su decisión.
- ¿Qué aprendió en este tiempo?
- Un día decidí que tenía ganas de hacerme cargo, fue como si empezara a
tener sentido que yo fuera famosa, algo que nunca fue mi meta. Había ido
subiendo una escalerita que parecía ascender y de la que no podía bajarme…
- ¿Y al correrse encontró el sentido?
- Claro, dije “¡ahhhh, yo puedo usar este lugar para contar otras
cosas!”.
- Y empezó su militancia por el parto respetado, por la lactancia y
también por la despenalización del aborto.
- Sí, a full.
- No solo el derecho a parir sino también a no hacerlo.
- Claro, el derecho a elegir. Es cuestión de lógica, se mueren un montón
de mujeres a causa de abortos mal hechos. No va a abortar todo el mundo, sino
que las que ya lo iban a hacer, lo van a poder hacer de otra manera.
- ¿Sigue siendo una defensora radicalizada del parto domiciliario?
- Me di cuenta de que no siempre es la mejor opción para todas las
mujeres.
- No es talibán
- Ya no soy talibán, pero en un momento me pasó. Hoy entiendo que lo
importante es que todas las mujeres se puedan informar y puedan decidir, que
conozcan sus derechos, que si van a parir en una clínica sepan que pueden entrar
acompañadas y parir en la posición que quieran, que no tienen por qué hacerle
tacto mil personas distintas y violarlas, que si les pasa algo feo tienen dónde
denunciar porque hay una ley de parto respetado (la 25.929), que aunque todavía
no está reglamentada nos permite reclamar.
Esto decía Carla unos días antes de que ocurriera el triste desenlace del
embarazo de Juana Viale, atendida por Sandra La Porta, la misma partera que la
ayudó a ella a parir en el living de su casa. Pese a que no quiso responder los
requerimientos periodísticos que tuvo desde entonces, aceptó hacerlo ante la
cronista de la Revista Noticias para completar esta nota.
- ¿Qué sintió cuando se enteró de lo que le había sucedido a Juana Viale?
- Como mujer, me angustié muchísimo. Más, con todo lo que le venía
pasando en el último mes. Enseguida buscaron un culpable, porque está claro que
la prensa tuvo responsabilidad. Pero salieron a cortar cabezas y cayó Sandra. Me
parece aberrante el tratamiento mediático que le dieron al tema… Malinformar,
desinformar, mezclar todo, me dolió en el cuerpo.
- ¿Cree que ese triste final fue consecuencia del acoso mediático?
- Para mí sí, la angustia y el estrés no ayudan a tener un parto feliz.
No puedo pensar que no tiene nada que ver. Lo tremendo es que esto salió en
todos lados, no solo en los programas de chimentos, todos se colgaron del tema,
hasta los noticieros.
- ¿No cree que Juana Viale se sobreexpuso?
- No me gusta opinar al respecto. Ella de su vida puede hacer lo que
quiera. Para que todo terminara tan mal, pueden haber pasado un montón de cosas
que desconocemos. Por eso, no es posible que cualquiera opine tan impunemente.
Me angustia sentir que esto generó un atraso respecto del trabajo de años de
muchos que venían luchando por un parto mejor. Le echaron la culpa al parto
respetado, una locura. Tiene que quedar claro que el parto respetado y el parto
en casa no son lo mismo. El parto respetado no es una moda sino, ente otras
cosas, una lucha para que se respeten los tiempos biológicos y fisiológicos de
la mujer y para garantizar la permanencia del bebé con su mamá más allá de donde
nazca. El parto en casa es una elección personalísima y no sirve para todas.
- ¿Sintió alguna responsabilidad?
- Me sentí con una responsabilidad mediática. Por eso me da mucha
impotencia… Jorge Rial llegó a decir que el parto domiciliario estaba prohibido,
que (el sanatorio de) la Trinidad habría tenido que denunciarlo…¡es una
barbaridad!
- Cuando decidió tener a su hija en su casa, ¿se planteó los riesgos?
- Yo fui viendo qué me pasaba, teníamos claro que si en el medio del
trabajo de parto me daban ganas de estar en una clínica, y ni que hablar si
había alguna urgencia, nos íbamos corriendo.
- ¿Redobla la apuesta?
- Claro, porque nadie dice nada de la violación a los derechos humanos
de las mujeres y de sus hijos, que se da todos los días en los hospitales y en
los sanatorios. Creo que esto va a dejar secuelas, pero también puede ser la
posibilidad de utilizar esta fuerza para hablar realmente de lo que implica el
parto respetado. Ese es mi compromiso.
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