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A los 8 años comenzó a estudiar teatro. Pero ni su padre, agente de viajes, ni
su madre, psicóloga social, imaginaban que esa actividad extracurricular, entre
tantas otras que hacía la pequeña Marcela, sería la profesión que la llevaría
desde un juego de niños posjornada escolar a pelear el rating como protagonista
de una tira en el prime time televisivo. “Para mí las clases de teatro eran el
momento.
Estaba todo el tiempo esperando al viernes para ir a teatro: me disfrazaba y era
un juego más”, cuenta. Pero ya no es un juego: es la profesión que la llevó
desde Amigovios, Dibu y Verano del 98 hasta El tiempo no para. Actualmente forma
parte del elenco de Herederos de una venganza, tira de El Trece que tiene picos
de 26,1 puntos de rating, y está en pareja con Fernando Sieling (27), ex jugador
de rugby y licenciado en Administración de Empresas.
–¿Cuándo te diste cuenta de que ibas a ser actriz?
–A los 15 años. Para mí era un juego, todavía no me lo tomaba como un
trabajo. El mensaje en mi casa siempre fue: “Cuando te aburras, dejás”. La
condición era no abandonar los estudios. Grababa a la salida del colegio. En
realidad yo trabajo desde los 12, estuve dos años seguidos haciendo Mi familia
es un dibujo, después hice Verano del 98, que fue un boom. Y ahí dije: “Bueno, a
ver…”. De alguna forma ya lo había decidido.
–¿Todavía tenés nervios y esa pasión de los inicios?
–Sí, antes era más inconsciente. Iba y lo hacía. Pero hace unos años que
soy mas consciente, pienso las escenas, cómo voy a decir los libretos, evalúo
qué trabajos elijo. Dije: “Es lo que quiero para mi vida, me voy a dedicar a
esto”, y me lo tomé en serio. Entonces descarto cosas que no me entusiasmen. Me
dejo llevar por la intuición.
–¿Te ves en la tele?
–Los primeros días, sí. Después, si estoy, lo veo; y si tengo otra cosa
para hacer, no. No es que me quedo en casa para ver la tele. Soy muy crítica y
prefiero estar sola. Pero si estoy con alguien en casa y no quiere ver el
programa, no me gusta imponer. Lo interesante es que hay cosas que uno cree que
las hizo de una manera y te das cuenta de que se ve de otra forma. Y lo puedo
corregir al otro día, cuando voy a grabar. Por eso me gusta.
–¿Como te llevas con la fama?
–Mal. [Se ríe.] No me gusta mucho la exposición. No me siento cómoda con
eso. Por supuesto valoro cuando la gente te saluda en la calle. O que un portero
me grite: “Éxitos”. Esas cosas son lindas. Pero me cuesta aceptar otras. Igual,
me voy acostumbrando: entiendo que es parte de mi profesión. Hay gente que por
su trabajo está conectado 24 horas, y yo tengo que sacarme fotos o firmar
autógrafos. Hay límites, igual. Y si tengo que hacerlo, digo que no sin
problemas. Trato de evitar los lugares en los que sé que hay mucha gente.
–¿Eso te limita mucho?
–Un poco. Porque me gusta hacer las cosas yo. No es que me quedo en mi
casa y que los demás hagan todo por mí. Me pongo un par de gafas y voy al
supermercado, por ejemplo. Pero hay lugares a los que prefiero ir acompañada por
una amiga porque me siento protegida, si no, me incomoda ir sola y que me miren.
–¿Cómo te manejás con el dinero?
–Lo disfruto. Esa es la palabra.
–Formás parte de programas que buscan generar conciencia acerca de la
protección de los animales. ¿Creés que se frivoliza el tema?
–El que critica es porque no hace. Si vos estás ocupado en algo, y movés
la cola de la silla, no criticás. El que es solidario entiende la movida de cada
uno. Entiendo a los que van a un geriátrico o a un comedor escolar, al que lucha
por la matanza de los delfines, y yo, por los perros. A veces se frivoliza y hay
gente que se ríe de la causa. A mí no me da gracia ver un perro atropellado,
muerto en la ruta cada 20 kilómetros, como si fuera un pedazo de papel que se
cayó al piso.
–¿Te definirías como una mujer de carácter?
–Sí, soy de pensamientos invasivos. Tengo la mecha corta, cuando creo
que tengo razón salto fuerte. No me gusta discutir por discutir y soy re
tranquila, pero me nublo. Me enoja mucho la mentira, la falsedad o la falta de
palabra. Eso no me gusta nada.
–¿Sos enamoradiza?
–No. Tuve mis novios pero no me enamoré muchas veces. Soy
de noviazgos largos, pero no sé… cada tres años.
–¿Hiciste muchos sacrificios por amor?
–Sí. Uno hace sacrificios en el día a día. Desde ir con alguien a algún
lugar hasta decir que no a un proyecto. Hice pequeños y grandes sacrificios.
Para mí hay que tratar de acompañar al otro y que el otro te acompañe; y que sea
parejo. Si el día de mañana yo lo necesitara, me gustaría contar con él y que
esté a mi lado. También quisiera poder acompañarlo, siempre y cuando pueda
seguir trabajando. Porque quiero seguir trabajando como actriz, no convertirme
en una botinera. [Se ríe.]
–¿Te molesta cuando te inventan algún romance?
–Sí, me molesta. Porque después eso queda instalado en la gente, que
cree que yo salí con Luciano Castro, por ejemplo. Y ahora veo las notas de
Luciano y siempre estoy yo ahí, en letritas más oscuras. Y digo: “¿Por qué?”.
–¿Lo hablan entre ustedes, ahora que comparten el set de Herederos de una
venganza?
–No mucho, pero nos reímos de eso. Alguien tiró un rumor alguna vez y no
está ni chequeada la información. Creo que es una necesidad de las revistas de
generar algo. Por ejemplo, en ese caso, decía: “Van a almorzar todos los días”.
Y yo ni siquiera grababa con Luciano. El tema es que afecta a la persona que
tenés al lado y eso no está bueno. No salgo a desmentir porque creo que es
darles de comer. Mejor quedarse callado y dejar que pase.
–Estuviste con muchos de los hombres más deseados del país, ¿sentiste la
competencia?
–Soy bastante celosa. Lo normal, en realidad. Pero no me afecta mucho,
porque tiene que ver con el lugar que te da la otra persona, por el respeto que
te tenga, por ahí pasa la cosa. Lo pueden mirar todas o idealizarlo pero si el
otro te respeta no pasa nada. Igual, de todos los que tenés en la lista, sólo
con Mariano estuve de novia… y no me ponía celosa, él era muy respetuoso. [Se
ríe.]
–¿Qué pasa cuando te cruzás con tus ex parejas en el trabajo?
–Nada. No soy de quedarme colgada. Bajo la persiana y chau. Casi siempre
tengo una muy buena relación con mis ex. Eso puede perturbar más a alguien que
no esté en el medio. Por ejemplo, me afectaría si yo no fuera del medio y mi
novio sí: lo ves a él en las revistas y te querés matar. Pero ya estoy
acostumbrada. No estoy mirando, ni siquiera me comentan mis amigas. A veces ni
me entero de las cosas. Después estoy en la peluquería y lo veo de casualidad:
“Mirá vos”, pienso mientras paso la página.
–¿Cómo estás ahora en pareja?
–Muy bien. Él me va a matar, porque no le gusta que lo ande nombrando.
Pero estamos muy bien.
–¿Tienen proyectos juntos?
–Sí, Tenemos muchos proyectos. Estuvimos tres años, con un impasse en el
medio. Y ahora queremos convivir. Por ahora él vive en su casa y yo en la mía.
Pero en la casa de él o en la mía, ya es como si conviviéramos. Estamos
proyectando muchas cosas.
–¿Te da temor la convivencia?
–No, porque nos conocemos hace muchísimo, es algo que vivo con mucha
naturalidad.
–¿Tenés la típica fantasía del casamiento de blanco?
–Sí, no sé si es una fantasía, pero me gustaría… Hace años no sabía si
me iba a casar o no, y pensaba que dependía de la otra persona. No soy muy
creyente pero me gusta el ritual, casarse de blanco e ir a la iglesia. El otro
día fui al casamiento de una amiga, que fue en la iglesia de nuestro colegio, y
me emocioné mucho.
–¿Cómo te definirías?
–Tengo el valor de la familia muy arraigado. También el de la amistad,
del respeto hacia el otro, y soy una persona… bastante simple, no soy
complicada, no doy vueltas, voy para adelante.
–¿Cómo es un día en tu vida?
–Desayuno y como bien, cuando puedo hago gimnasia a la mañana y voy a
grabar. Termino muerta pero trato de hacer algo, de juntarme a comer con amigas
o de ir a tomar algo. Vivo en Palermo, por ahora. Pero me voy para la zona en la
que vivía antes, en San Isidro, porque mis amigas viven ahí.
–¿Qué hacés en tu tiempo libre?
–Cuando estoy en Buenos Aires salgo a correr con mi personal trainer,
Nacho Algarate, que además es amigo mío. Vamos cambiando la rutina de acuerdo al
tiempo que tenga. Pero es algo que necesito, me hace bien. También me gusta
cocinar, el año pasado hice un curso de cocina vegetariana. Tomo clases de
baile, me gusta hacer otras cosas.
–¿Pensaste ya en la posibilidad de tener hijos?
–Si. Soy de cáncer, así que lo pensé muchas veces. Tengo 27 años, y tampoco me
gustaría tener hijos a los 35 o 40. Quiero ser una madre joven y tener una
familia numerosa. Que siempre haya gente en la casa. Me gusta, así que es algo
que llegará pronto.
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