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“Ser Ana (anoréxica) no es fácil: es no perder nunca la
fuerza de voluntad cuando algún amigo te invita a comer, es contar cada caloría
que entra a tu cuerpo para alimentarte sólo de lo necesario. Yo elegí ser Ana
porque es una herramienta poderosa para lograr mi peso ideal. Ana no es
destrucción sino el mejor camino hacia la perfección.” Esta suerte de
declaración de principios que escribe en su blog Jessie, de 21 años, es uno de
los tantos mensajes que hacen apología a la anorexia y la bulimia que circulan
en Internet.
Los sitios web que fomentan los trastornos de la alimentación han crecido un
470% desde 2006, según un informe de la Agencia de Control de Internet de
España, presentado la semana pasada. Según el documento, hoy existen 500 mil
páginas en español que incitan a las adolescentes a hacer ayunos y dietas
extremas para adelgazar y hasta aconsejan trucos para eludir el control de
médicos y padres. El 75% de quienes participan de estos blogs son menores de
edad y la mayoría viven en Argentina, México, España y Chile.
El fenómeno preocupa a padres y expertos, ya que las adolescentes que comparten
en la Red estos contenidos perjudiciales para la salud actúan como una comunidad
sectaria, como una religión que tiene anhelos, un estilo de vida, una fecha de
aniversario y hasta un vocabulario propio. Así, eligen hablar de “Ana” y “Mía”
para referirse a la anorexia y la bulimia y se autodenominan “princesas de
cristal”.
“Esta es una página pro Ana. Si estás en desacuerdo con nuestro estilo de vida
debes abandonarla de inmediato”, advierte desde el inicio Lorelei en su blog a
favor de la anorexia. Su sitio es igual a muchos otros que recomiendan dietas
“salvajes” para bajar dos kilos en cuatro días, dan tips sobre cómo vomitar o
publican fotos de las famosas que son su inspiración: la principal es la
delgadísima modelo Kate Moss.
“Las páginas pro Ana o pro Mía comenzaron como sitios de pacientes, casi como
blogs personales. Hoy, lamentablemente, son verdaderas comunidades patológicas.
Todo esto como telón de fondo de una problemática más compleja que es la
obesofobia tanto de los enfermos como de los sanos, los padres y sus hijos;
todos quieren ser eternamente flacos y jóvenes”, advirtió la médica
nutricionista Mónica Katz, directora del Posgrado de Trastornos de Alimentación
de la Universidad Favaloro. “Los jóvenes –agregó– están en la búsqueda de
sentido en un mundo demasiado incierto y el peso y la imagen son formas de
lograr un sentido. Una dieta de hambre, un gurú de moda, pueden ser una
metarreligión salvadora.”
Alarma. En la Argentina, una de cada diez mujeres de entre 12 y 24 años sufre un
trastorno de la conducta alimentaria, según la Asociación de Lucha contra la
Bulimia y la Anorexia (Aluba). El problema está creciendo entre la población más
joven: ya hay casos de anorexia o bulimia en chicos de 9 años. ¿Puede la
anorexia aprenderse por Internet? “En general, los trastornos alimentarios son
enfermedades me too, es decir de imitación. Esto no quiere decir que cualquiera
que vea a alguien ayunando o vomitando será anoréxico o bulímico. Pero si el
terreno está fértil, la inspiración y la idea florecen rápidamente”, alertó Katz.
Para Mabel Bello, presidenta de Aluba, los sitios pro anorexia o pro bulimia
ayudaron a enfermarse a muchas mujeres. “Además, retarda la consulta porque las
chicas están como contenidas dentro de esas consignas. No le dicen a sus padres
lo que les pasa y esto va a empeorando la situación. A muchos de nuestros
pacientes que acudieron a la Red les cuesta más integrarse, entender el
tratamiento, y todavía tienen en sus cabezas lo que leyeron sobre no engordar”,
sostuvo.
Debate. Qué hacer con estos sitios web es el debate que hoy se plantea en el
mundo. El año pasado, la Agencia de Control de Internet de España consiguió
cerrar casi la mitad de las páginas con este tipo de contenido. Pero la lucha es
desigual: por cada sitio que se cierra se abren otros tres parecidos. “Hay que
trabajar para que al buscar las palabras anorexia y bulimia no salgan primero
las que hacen apología de estas enfermedades, sino las que ayudan a abordar esta
cuestión desde un punto de vista positivo”, destaca el informe español.
Para los especialistas el papel de la familia también es clave en la prevención.
“Lo más importante es que los padres se fijen por dónde navegan sus hijos. Ellos
son los tutores legales y deben velar por la salud de sus hijos; tienen que
estar advertidos sobre esos sitios peligrosos, pero también hay que hablar con
los chicos haciéndoles saber que quedar atrapados en una situación así tiene
consecuencias para la salud. Es muy trágico estar dentro de una adicción donde
uno sólo piensa en comida y no tiene ambiciones ni deseos”, concluyó Bello.
Cielo Latini: pionera arrepentida
Fue la primera activista pro anorexia de la Web en español. Su blog “mecomoami”
recibió miles de visitas y hasta fue censurado en varias ocasiones. Pero todo
eso quedó atrás en la vida de Cielo Latini. La escritora del libro Abzurdah, en
el que relata sus experiencias con la bulimia y anorexia, es hoy un claro
ejemplo de que sobrevivir al infierno de estas enfermedades es posible. Casada
con el periodista Rolando Graña y madre de Adolfina y Cordelia, Cielo hoy está
en contra de las páginas como la que le dieron fama. De hecho, en 2008 realizó
la campaña “Quiérete” de CyZone para incentivar a las adolescentes a aceptarse
como son y luchar contra los trastornos de la alimentación.
—¿Por qué creó un blog pro anorexia?
—Yo estaba enferma, como están enfermas las chicas que escriben. Hay que aclarar
que una adolescente que está bien y no tiene conflictos en su casa, aunque yo le
muestre el blog no se va a meter. Hay que tener cierta predisposición. Los blogs
son una porquería, pero no incentivan a las chicas a entrar en la anorexia sino
que agravan la condición de las que ya están enfermas.
—¿Que significa la anorexia en su vida?
—Para mí fue una manera de expresar con mi cuerpo miles de cosas que me pasaban
internamente. Por eso dejé de comer. No iba a parar hasta ser perfecta.
—Y hoy, como mamá, ¿cómo lo vive?
—Como mamá es muy difícil. Me da miedo todo, no sólo la anorexia. Quiero
que mis hijas me cuenten todo, que podamos tener una buena comunicación. En el
futuro les voy a decir que su mamá tuvo una enfermedad, pero que ahora está
sana. Hoy pienso que la anorexia no es un estilo de vida, sino una enfermedad
que tiene cura. Soy el ejemplo de que se puede salir.
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