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Rocío Guirao Diaz llega con la puntualidad de las
profesionales al parador de Claro Abracadabra Beach, saluda a todos y sin perder
tiempo se prepara para posar para las cámaras con una sonrisa. Todo bajo la
atenta mirada de su marido, Nicolás Paladini, y su hija mayor, Aitana (2).
Después de un largo receso obligado a causa de un estrés que le generó un
desmayo en vivo en “Bailando 2011”, Rocío se recluyó en la ciudad natal de su
marido, Rosario, y ahora volvió con todo.
La modelo recuperó la sonrisa. Pero nada de eso tiene que ver con el trabajo,
sino con su inminente casamiento planeado para el 26 de febrero. Un paso que
marcará a fuego a la modelo y que significa mucho más que un vestido blanco.
“Siempre soñé con casarme por Iglesia, siempre fue un anhelo. Pero cuando
falleció mi papá (Carlos) se me pinchó el globo y pensé: ´Y ahora con quién
entro al templo´. Además, yo soy hija única y tenía una relación muy especial
con él.
Con el tiempo me volvió a picar el bichito y pensé que mi papá hubiera deseado
que su hija entrara de blanco. Y un día hablando con mi suegro le conté lo que
me pasaba y me dijo: ´Pero entrás conmigo y listo´. Entendí que tenía razón y
que sería algo muy lindo para toda la familia y para mis hijos”, dice una Rocío
sonriente corriéndole el velo a la primera de sus confesiones. Pero enseguida,
sus ojos se llenan de lágrimas y admite: “Sé que va a ser un momento de
sentimientos encontrados.
Pero por otro lado, es algo que deseo con toda mi alma”. Aitana comienza a
demandar a su mamá, entonces, Rocío traga saliva y suelta como para distender:
“Ella está feliz porque al igual que mamá va a tener un vestido de princesa”. La
fiesta será en Rosario y para 250 invitados. “Estamos re embalados. Igual Nico
me dice a todo que sí. Aunque me bajó a un grupo de música muy popular”, cuenta
entre risas la modelo que es fanática de la cumbia.
Atrás parecen haber quedado los días de estrés provocados por tanto trabajo y
por su pelea mediática con Reina Reech luego de un entredicho que tuvo por la
obra “El Arcoiris de Rocío”. “No terminamos en buenos términos, pero no por
parte mía porque yo cumplí a rajatablas mi contrato.
Ella dio a entender que me había despedido cuando yo había renunciado una semana
antes. Igual soy partidaria de destrabar las situaciones tensas. No le tengo
rencor”, afirma la modelo para quien hoy la vida pasa por otro lado. “Cuando me
desmayé Nico me agarró de los pelos y me dijo:´Nos vamos a Rosario a bajar los
decibeles y nos fuimos a una casa de campo que tienen los padres de él. Al mes
ya no quise saber nada con volver. Allá estoy muy bien. Hoy sólo pienso en mi
casamiento”.
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