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El dispositivo, que aún no tiene
precio, estará en el mercado a mediados de año.
Las agencias del medicamento de
Estados Unidos (FDA) y la Unión Europea (EMEA) han dado su visto bueno
para que se comercialice el primer dispensador de insulina. El aparato,
que no estará en el mercado hasta mediados de año, busca ayudar a los
150 millones de diabéticos que existen en el mundo (de ellos unos 2,5
millones diagnosticados en España). El tratamiento reducirá, pero no
eliminará en todos los casos la necesidad de inyecciones de insulina,
advirtió ayer una portavoz de la compañía Pfizer. El inhalador aún no
tiene precio.
El Exubera es un inhalador que
puede dispensar dosis de uno o tres miligramos de insulina. Este
medicamento es vital para muchos diabéticos, ya que les ayuda a
controlar el metabolismo de la glucosa. Si falta insulina, el azúcar en
la sangre sube y se acumula, lo que resulta tóxico para numerosos
órganos y puede producir acumulaciones que lleven a la aparición de
cataratas o pequeños trombos. En cambio, si la dosis de insulina es
demasiado alta, la falta de glucosa -un alimento vital para el cerebro-
puede llevar al coma.
El proceso del Exubera es
parecido al de los nebulizadores contra el asma. La dosis se toma de una
sola vez antes de las comidas, y el polvo de insulina llega a través de
la boca hasta los pulmones. Una vez ahí, penetra en la corriente
sanguínea igual que el oxígeno, por donde se distribuye. Con ello se
suplen los páncreas dañados.
Una ayuda
El tratamiento "no está pensado
para actuar en primera línea" como los medicamentos que existen
actualmente contra la diabetes "ni para evitar las inyecciones", pero
"ayudará" a controlar la enfermedad, manifestó ayer una portavoz de la
compañía.
No todas las personas con
diabetes podrán utilizarlo. La aprobación, tanto en Europa como en
Estados Unidos, se ha dado sólo para su utilización en adultos. Los
menores de edad, fumadores (o ex fumadores recientes), las personas con
asma u otras enfermedades pulmonares crónicas no podrán usarlo tampoco.
Pero
el dispositivo tendrá la ventaja de que animará a algunas personas con
diabetes a iniciar antes el control de su enfermedad, ya que les evitará
los pinchazos diarios, por lo menos al principio, indicó una portavoz de
la compañía.
El medicamento recibió la
aprobación simultánea de las dos agencias más importantes del mundo, la
estadounidense y la europea, el pasado viernes. Pero ello no quiere
decir que ya esté disponible. Ahora es el momento de que el laboratorio
y los departamentos de Sanidad negocien su precio y, en los países con
sistemas de cobertura sanitaria más potente, si su coste va a ser
subvencionado por los respectivos Gobiernos. Este proceso lleva una
media de seis meses en el caso de otros fármacos.
"Exubera es un importante e
innovador avance en el campo de la medicina que supone un nuevo paso en
la lucha contra la diabetes en el mundo", dijo el presidente de la
multinacional Pfizer, Hank McKinnell. Entre los efectos adversos del
dispositivo la compañía reconoce la posible aparición de tos, sequedad
en la boca y en las vías respiratorias y molestias en el pecho. Por ello
es indispensable que su utilización esté controlada por un profesional
sanitario, recalcó el presidente de la compañía.
La diabetes es una enfermedad en
aumento en todo el mundo, según la Organización Mundial de la Salud, que
prevé que en 2025 la padezcan al menos 300 millones de personas. Este
incremento se debe a los cambios en los hábitos alimentarios y de vida,
y corre en paralelo con otra de las amenazas de este siglo: la obesidad.
La Organización calcula que es causa directa de la muerte anual de
800.000 personas, aunque cree que estas cifras representan sólo la punta
del iceberg, ya que la falta de regulación en los niveles de glucosa en
sangre pueden estar relacionados con hasta el 9% del total de las
muertes que se producen cada año en el mundo. La mayoría de estos
fallecimientos se deben a enfermedades cardiovasculares.
Pero además la diabetes, añade la
OMS, es una importante causa de discapacidad, lo que eleva el gasto
sanitario. Actualmente representa entre el 2,5% y el 15% de los
presupuestos de Sanidad de los países. La proporción depende de la
predisposición genética de la población (hay un tipo de diabetes, la I,
que es congénita), pero también del tipo de atención que se da a los
pacientes.
Los
inhaladores de insulina son la última aportación al arsenal terapéutico
contra la diabetes, y pueden representar una disminución en el coste de
su tratamiento, sobre todo en los países en los que ya se han extendido
otras terapias, como las bombas de insulina. Estos dispositivos, que se
enganchan a la cintura con un cinturón y van liberando la insulina de
manera mecánica en el paciente mediante un catéter han revolucionado el
manejo de la enfermedad.
En la UE algunas comunidades,
como Madrid y Asturias (España), entre otras, subvencionan estos
dispositivos en paciente diabéticos.
Fuente: El Pais
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