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Tal como adelantáramos en nues-tra
edición del 19 de enero hoy se realiza la última "Marchas de la Resis-tencia"
de las Madres de la Plaza de Mayo, agrupación que desde hace 25 años recuerda a sus
hijos desapa-recidos durante la dictadura. La Marcha estará dedicada "a
los 30 mil hijos luchadores y a los trabajadores de las fábricas y
empresas recuperadas".
"Las Madres" cerrarán este
miércoles un ciclo de 25 años ininterrumpidos de realizar, año tras año,
esta jornada de protesta de 24 horas en demanda de la investigación del
destino de sus hijos desaparecidos.
La decisión de Bonafini de
concluir con la emblemática Marcha de la Resistencia -no así con la
tradicional ronda de los jueves- se debe a que "las madres ya no tenemos
un enemigo en Casa de Gobierno".
De este modo, hoy, a partir de
las 18, comenzará la 25ta. y última Marcha de la Resistencia y en dos
escenarios montados en la Plaza de Mayo en los que están previstas las
actuaciones de León Gieco, Teresa Parodi, Víctor Heredia, y Horacio
Fontova.
También
actuarán Karamelo Santo, Falsos Profetas, La Chicana, Raúl Barboza,
Alicia Orlando, Voces del Viento, Bufonada, La Mancha de Rolando, M.A.M.,
La Covacha, La Trifásica, Radio Roots,
Tranquilo Enano, El Espiador, La
Buon Apetit Orquest, Ranconi Lobo, Beatriz Villar, Caín y Abel, Pedro
Conde, Saida Zaiace, La Goudard, Cajas Rojas y Esteban Morgado.
El jueves, en tanto, de 8 a 11 se
realizará un debate titulado "Los 1500 jueves de las Madres en la
Plaza", y de 11 a 12.30 habrá títeres, teatro y música para los chicos.
Además, durante la marcha, se
pintará colectivamente un mural acerca de las 25 Marchas de la
Resistencia.
Ganarle al verdugo
"Le hemos ganado la batalla al
verdugo". Con estas lapidarias palabras, Hebe de Bonafini, presidenta de
la Asociación Madres de Plaza de Mayo, explicaba hace unos días a la
opinión pública argentina la controvertida decisión de abandonar las
históricas "Marchas de la Resistencia" tras 25 años de reclamos y
combate para conocer el paradero de sus hijos, desaparecidos en la
última dictadura militar del general Videla, hoy preso en su domicilio a
los 80 años de edad.
Bonafini, de 77 años, que tenía
49 cuando su hijo menor le llamó por teléfono para decirle que Jorge, el
mayor, estudiante de Física, había sido llevado por la policía militar a
una cárcel de Buenos Aires, en donde, después de ser vejado y torturado,
desapareció por última vez, explicó que al igual que otras madres se
siente envejecida para resistir 24 horas de caminata ininterrumpida en
torno a la plaza de Mayo, lugar donde se ubica el Palacio de Gobierno
argentino. Una convocatoria que se repite cada año desde 1981 y que hoy
concluirá para siempre.
Bonafini, conocida por su
tradicional pañoleta blanca --símbolo de las Madres- y sus prominentes
gafas, argumentó también esta decisión porque en el Gobierno de Néstor
Kirchner "ya no está el enemigo, sino un hombre que ha hecho mucho por
los derechos humanos", en referencia a la política de derechos humanos em- prendida por el actual gobierno que supuso la derogación de las
leyes de Obediencia Debida y Punto Final, unas normas que permitieron
que centenares de ex represores fueran exculpados en los años ochenta.
La derogación permitió la
reapertura de cientos de juicios por crímenes de lesa humanidad: solo en
el 2005 la justicia ordenó 82 nuevas detenciones de militares acusados
de malos tratos durante la dictadura, lo que elevó a 204 los apresados
en el marco de estas causas.
"Nosotras no somos ni peronistas
ni 'kirchneristas', pero sentimos que el proyecto que plantea este
gobierno también es nuestro y tenemos que apoyarlo", explica Bonafini,
que engrandece la batalla desigual ganada por los Madres después de
tantos años de lucha: "Imagínese qué tamaña batalla hemos ganado, no
porque los verdugos estén en la cárcel, ya que aún hay 400 jueces de la
dictadura y muchos militares se salvan por aducir que tienen más de 70
años" para acogerse al arresto domiciliario, según les concede la ley,
sino por "haberlos puesto en la picota, que no tengan a nadie que los
defienda, que sus familias se escondan y que sus hijos quieran cambiarse
los nombres".
Con consignas como 'Resistir es
combatir' y 'Juicio y castigo a los culpables', las marchas denunciaron
el terrorismo de Estado impuesto por el régimen militar que gobernó
Argentina entre 1976 y 1983, periodo en el cual unos 30.000 opositores
murieron o desaparecieron durante el régimen castrense, según datos de
entidades humanitarias.
"Creemos que las marchas fueron
un hito, ha venido gente de todo el mundo a verlas, sobre todo las
primeras en las que marchábamos sin parar con los pies descalzos y
ampollados, soportando lluvias torrenciales o soles abrasadores, noches
frías y mediodías tórridos", asegura.
Fuente: DyN
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