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Estos son los titulares y las
noticias que publicaban algunos de los principales medio de la Argentina
en el día de hoy referidos a la trágica peleas en jóvenes donde
falleciera Ariel Malvino, ocurrido
en el bal-neario de Ferrugem, lugar en donde se encontraban veraneando
los siete jóvenes correntinos acusados.
Diario Clarín
Una ciudad en la que todos
hablan, pero en voz baja
En Corrientes nadie puede salir
de su asombro. Nadie puede creer las noticias que llegan desde Brasil:
se pedirá la captura de siete jóvenes correntinos acusados del homicidio
de Ariel Malvino, quien murió a causa de los golpes recibidos durante
una pelea frente al Bali Bari, en la playa de Ferrugem, a 100 kilómetros
de Florianópolis.
Los nombres circulan de boca en
boca y todas son especulaciones. Las historias se agrandan o se achican,
depende de quién la cuente. Mientras los señalados por la policía
brasileña como supuestos responsables se llamaron a silencio, algunos ya
consultan con sus abogados qué camino seguir.
"Están haciendo una novela. Los
chicos se metieron a separar en una pelea donde no se sabía quién estaba
contra quién y cobraron de lo lindo", dijo ayer a Clarín el padre de uno
de los jóvenes que pidió reserva de su identidad aunque admitió la
presencia de su hijo en la pelea trágica de Ferrugem. El hombre se
mostró convencido de que "mi hijo no se comportó como ahora están
denunciando". Y aseguró que si hay algún pedido oficial de la Justicia
"irá a declarar como corresponde. Por ahora —agregó— vamos a esperar".
"Estoy en el cuero del padre que
perdió a su hijo, pero nuestros chicos no provocaron ni participaron en
nada, ligaron gratuitamente", afirma defendiendo la posición de su hijo
y sus amigos.
Otro que también sumó su opinión,
aunque a condición de no revelar su identidad, fue un miembro del
Taraguy Rugby Club en el que juegan parte del grupo de los siete jóvenes
que aparecen como acusados. "Nos llama la atención lo que pasó y nos
duele porque son chicos a los que conocemos o juegan en el club. Acá no
se les inculca la violencia ni nada por el estilo", dijo.
Taraguy es uno de los dos clubes
más tradicionales en rugby y jockey en Corrientes. Sus jugadores de
rugby son conocidos como los "Monos negros" por la ropa negra con la que
juegan. El club tiene su campo de juego en las afueras de la ciudad y
una vez al año es escenario de torneos de Seven que congregan a lo mejor
del rugby del país.
El dirigente "cuervo" —como
también se los conoce a los miembros del club— aseguró que allí ninguno
de estos jóvenes causó problemas "Siempre tuvimos un buen concepto de
ellos. La verdad es que estamos sorprendidos, no podemos creer lo que
está pasando. Aún no podemos recuperarnos del golpe que esto significa",
dijo.
Los chicos son conocidos en el
ambiente del rugby y en algunos lugares de la noche correntina. Son
todos miembros de familias con muy buena posición económica y en su
mayoría estudian o trabajan.
Los hermanos Brown —en Brasil
dicen que son los principales sospechosos— son ambos estudiantes. El
mayor estudia Ciencias Económicas y trabaja con el padre en la empresa
de venta de máquinas agrícolas. El menor juega al rugby y estudia.
Otros de los jóvenes trabajan
también en empresas familiares y estudian. No es la primera vez que
visitan juntos las playas de Brasil en vacaciones. Tanto que allí
habrían hecho amistades con las que se volvieron a encontrar este
verano.
Todos prefirieron el silencio
ante la noticia que publicó Clarín en exclusiva y las acusaciones que
surgieron ayer desde Córdoba, donde hablaron algunos testigos de la
pelea trágica.
Algunos abogados penalistas
consultados ayer por Clarín admitieron que fueron contactados por
algunos padres de los supuestos sospechosos. Ellos les habrían
transmitido sus preocupaciones y consultado sobre los pasos a seguir.
En Corrientes todo es sorpresa y
expectativa. Nadie quiere aventurar qué va a pasar. Algunos, por lo
bajo, despotrican contra los acusados, otros los defienden. Pero nadie
se anima a hablar del tema en voz alta. Es que en esta sociedad
correntina todos se conocen con todos, y siempre los cabos terminan
uniéndose de una manera u otra. (Alfredo Zacarías) .
Diario
Clarín
Crimen en la playa: la Policía brasileña acusa de homicidio a 7 jóvenes
correntinos
Siete jóvenes correntinos fueron acusados de homicidio por la Policía
brasileña que investiga la muerte de Ariel Malvino. Dos de ellos,
hermanos, cargan con las pruebas más graves en su contra y, de ser
hallados culpables, podrían caberles penas de hasta 30 años de prisión.
Así lo determinó el proceso que los investigadores elevaron ayer al juez
brasileño Guillermo Bursoi, según confirmó a Clarín Roxana Cándido, de
la Policía Civil de Garopaba. "Están sospechados de homicidio. Ese es el
cargo que nosotros sugerimos a partir de las pruebas recogidas, pero el
juez deberá determinar la responsabilidad de cada uno en el crimen",
agregó.
De aquí en más, el magistrado deberá confirmar o desestimar esta
acusación y determinar, a partir de su propia investigación, el grado de
participación de cada uno en el asesinato. "Nosotros no podemos pedir
fotos ni ordenar detenciones. No teníamos más testigos así que elevamos
el proceso a la Justicia para que siga adelante", explicaron. Los
próximos pasos serán el envío de exhortos y el pedido de captura
internacional.
Los nombres de los jóvenes imputados por la Policía no trascendieron,
pero tanto Cándido como una alta fuente del Gobierno argentino
reconocieron a Clarín que los más comprometidos son dos hermanos
pertenecientes a una acomodada familia de Corrientes, tal como anticipó
Clarín en exclusiva en su edición del miércoles pasado. "De todos modos
—advirtió el funcionario criollo—, no será un caso de fácil resolución
porque hay gente poderosa involucrada. Entre los otros 5 chicos figura
el hijo de un funcionario correntino y familiares de un ex gobernador".
Clarín había anticipado el miércoles y el jueves que la mira de la
Policía se había desplazado desde un grupo de cordobeses (hubo cuatro
demorados en un primer momento y luego liberados) hacia Lautaro Brown
Billinghurst, un joven correntino de 25 años, propietario de uno de los
autos en el que —según la Policía— huyó un grupo de chicos involucrado
en la pelea que puso fin a la vida de Malvino. Su padre, Jorge Brown,
confirmó a este diario que su hijo había estado en Ferrugem el día del
crimen, y el miércoles reconoció que también su otro hijo (Eduardo, de
21) había estado allí.
El dato cobró importancia cuando fuentes de la investigación confiaron a
Clarín que los dos principales responsables eran hermanos. "La punta del
ovillo está en esa familia. Son los que la policía considera como
autores materiales del crimen. Uno, el menor, es quien habría tirado la
piedra de 17,5 kilos sobre el pecho a Ariel cuando estaba tirado en el
suelo con convulsiones. La policía pidió un informe de la autopsia para
acreditar qué daños le provocó y si aceleró su muerte", explicó una alta
fuente de la investigación.
Algunos de los datos más relevantes están siendo aportados por el
abogado de los padres de Ariel Malvino, un profesional argentino que
viajó a Florianópolis y colaboró activamente con la Policía. Fue él
quien aportó, por ejemplo, el dato de que algunos de los chicos
involucrados en el crimen serían familiares de funcionarios y políticos
correntinos.
El testimonio de los testigos ha permitido reconstruir la pelea. Al
parecer, Ariel estaba en una esquina con una chica, tranquilo, cuando a
metros de él un grupo de correntinos se metió a defender a unos
cordobeses que estaban peleando con un grupo de porteños. Ariel se
habría acercado para separar —aunque aquí hay versiones encontradas (ver
"Les vi..."), cuando recibió desde atrás una trompada tan feroz que cayó
desmayado al piso. Esa caída (con peso muerto) le habría provocado
convulsiones, desencadenando su muerte por traumatismo craneoencefálico.
Según Cándido, de ser encontrados culpables a los jóvenes podrían
caberles penas muy graves: entre 6 y 20 años de cárcel si los acusan de
homicidio simple y entre 12 y 30, en caso de ser autores de un homicidio
calificado. Para su defensa, los acusados deberán contratar a un abogado
brasileño, porque los penalistas argentinos no están autorizados para
ejercer la profesión en el país vecino. (Georgina Elustondo)
Diario
Clarín
"Les vi bien las caras, para mí
son inolvidables"
"El chico estaba a medio metro de
mí, lo mataron de arriba, ni siquiera se había metido a separar la
pelea; cuando cayó yo salí corriendo a llamar a la Policía, pero no
había nadie, los policías recién llegaron como a los 20 minutos", así
comienza su relato a Clarín Lucrecia, una chica de Córdoba que vio cómo
mataron a Ariel Malvino (21) en Ferrugem. Lucrecia no se llama así y le
pide a este diario que reserve su identidad.
Estudiante de sexto año de
Medicina en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), esta testigo del
crimen dice que "la Policía ya tiene todo lo que sé, declaré todo lo que
vi, no quiero agregar nada por fuera de la investigación, porque las
versiones que corren son diversas".
Al ser consultada sobre el origen
de los agresores, Lucrecia sostuvo que "todos eran argentinos, de eso
estoy segura; pero la verdad que no sé de dónde, de qué lugares,
Ferrugem está lleno de cordobeses, rosarinos y porteños".
La pelea donde murió Ariel había
empezado en la madrugada del jueves pasado en el boliche Bali Bar,
cuando distintos grupos de argentinos se insultaron.
Cerca de las cinco de la mañana,
a media cuadra de la disco, las barras comenzaron a pelearse a golpes.
"Los pibes empezaron la pelea muy cerca de donde estaba yo y el chico
éste (Malvino) estaba a mi lado. Vi cuando le pegaron una piña desde
atrás que lo hizo tambalear y otra más que lo tiró; ahí ya todo era
mucho lío, no se sabía quién pegaba; salí a buscar a la Policía y recién
vino como a los 20 minutos", recordó Lucrecia.
La chica dijo que en la pelea
había cordobeses, como así también porteños y rosarinos. "No quiero
hablar para no meter más dudas, todo lo que vi, ya lo declaré ante la
Policía de Brasil; creo que los cordobeses eran víctimas, pero no quiero
decir nada para no entorpecer las cosas".
La versión de esta cordobesa que
vio cuando Ariel Malvino fue mortalmente golpeado coincide con lo
publicado por Clarín el sábado 21 y con los dichos del cónsul argentino
en Florianópolis, Valdo Palmai, acerca de la situación de tres
cordobeses que habían sido demorados: "Por lo que dijeron estos chicos a
la Policía Civil, ellos fueron los agredidos, los investigadores les
creyeron y los dejaron libres", había dicho el diplomático.
Lucrecia le contó a este diario:
"Si me llaman para reconocer a quiénes le pegaron al chico (Malvino),
los puedo reconocer, les vi bien las caras, son inolvidables". Al igual
que otros jóvenes que fueron testigos del crimen, esta futura médica
dice que "no olvidaré nunca esas imágenes". (Victoria Tatti)
Diario La Capital (Rosario)
Pedirán 7 capturas por el crimen
de un porteño en Brasil
Los presuntos asesinos del joven Ariel Malvino en una playa de Brasil
"son de Corrientes" y el país vecino librará las respectivas órdenes de
captura internacional, indicó ayer la investigadora brasilera Roxana
Cándido, de la policía de Garopaba. "No fue una pelea entre barras sino
un grupo de muchachos correntinos que comenzaron a provocar a Ariel, el
19 de enero último. Luego, entre todos, lo atacaron y golpearon
salvajemente, y al caer el muchacho murió", aseguró la funcionaria.
Cándido explicó que los sospechosos del crimen ocurrido una semana atrás
en la playa de Ferrugem son amigos entre ellos y alojados en la misma
posada, y que ya han sido identificados con nombre y apellido.
El diario El Litoral de Corrientes, dijo ayer que la policía brasileña
buscaba a un automóvil cuyo dueño es Eduardo Brown (de 22 años), hijo de
un empresario correntino.
Por otra parte, también desde Corrientes, diversas fuentes periodísticas
vincularon a "tres hijos de funcionarios" con el hecho.
"Jorge Brown, padre del muchacho acusado, es un reconocido vendedor de
máquinas agrícolas y fue jefe de campaña de Carlos Rubín, ex candidato a
gobernador por el Frente Unido por Corrientes, apadrinado por el ex
gobernador Raúl Tato Romero Romero Feris y Eduardo Duhalde. Se cree que
el otro chico es Horacio Pozo, hijo del actual secretario de Turismo
provincial y miembro del Partido Liberal", indicaron ayer a La Capital.
Las mismas fuentes admitieron que había mucho hermetismo sobre le caso
porque el tercer joven involucrado "sería Raulito, hijo de Raúl Romero
Feris (condenado e inhabilitado para ejercer cargos públicos por
malversación de fondos) y de Nora Nazar, ex intendente de la capital
provincial".
Por otra parte, Jorge Brown, quien se encuentra veraneando en la ciudad
uruguaya de Punta del Este, remarcó ayer que se había comunicado con su
hijo, quien le habría aseverado que no tenía relación alguna con la
muerte de Malvino, aunque reconoció que estuvo en la zona en la noche
que se registró el asesinato.
También reveló que le había contado que "en aquella oportunidad estaba
durmiendo, aunque sabía que hubo una pelea entre cordobeses y porteños".
El joven se quedó en Brasil hasta dos días después del homicidio, luego
fue hacia otro lugar y desde allí emprendió el regreso porque se habría
sentido "desencantado" por el viaje.
"Volvimos porque todo es un despelote. Todas las noches hay líos y
peleas", habría lamentado.
Página 12
“A nadie le sorprendió que ellos
se hubieran agarrado a trompadas”
“El que le pegó, el que le tiró
la piedra y el tercer amigo de ellos eran correntinos.” Bajo el
seudónimo de Pablo, un joven cordobés que fue testigo del crimen de
Ariel Malvino en Ferrugem, Brasil, relató los detalles de la pelea que
involucró a un grupo de muchachos correntinos. Aunque la policía
brasileña ya identificó con datos precisos a los siete jóvenes que se
supone participaron en la golpiza directa o indirectamente, Interpol
Argentina aún no recibió ningún pedido de detención. De acuerdo con el
relato de Pablo, unas chicas porteñas que presenciaron la pelea y
conocían al grupo de agresores aseguraron que eran correntinos. Desde
hace unos días, en Corrientes, el caso es motivo de comentarios. “Son
hijos de gente poderosa, algunos son de funcionarios”, reveló a
Página/12 una fuente judicial.
El relato de Pablo, publicado por
el diario cordobés La Voz del Interior, describe la pelea que derivó en
la muerte de Ariel Malvino. El 19 de enero pasado, Pablo se encontraba
en un bar en la calle principal de Ferrugem, frente a la disco Bali,
junto a unos amigos cordobeses y unas chicas porteñas que habían
conocido allí. “Vimos a tres pibes grandotes que pasaban corriendo –dijo
durante la entrevista–. Se pararon y empezaron a trompearse con unos
tipos que creo que eran brasileños, frente al boliche Bali. Después nos
enteramos de que eran correntinos.”
Pablo agregó que lo supieron
porque las chicas ya los conocían del verano anterior, y dijeron que
tenían fotos con ellos y las direcciones de correo. “¡Vos vieras cómo
pegaban! Durante 20 minutos estuvieron dándoles a los otros.” También
dijo que “el porteño (Malvino) se metió a separar” y que uno de los
correntinos, “un rubio de pelo larguito que estaba chupado, quiso
pegarle. El porteño se tiró para atrás y no vio que otro correntino, de
pelo negro corto, le pegó en la cara. No lo empujó, fue una piña. El
pibe cayó al suelo. La cabeza dio un golpe tremendo. Después vino ese
reverendo hijo de puta que le tiró la piedra encima”.
Según Pablo, las chicas,
asesoradas por un familiar que es abogado, presentaron ante la policía
todos los datos que tenían de los agresores.
El relato de la pelea difiere con
otra versión con la que cuenta la policía brasileña: la investigadora
Roxana Cándido, de la Delegación de Policía de Garopaba. “No fue una
pelea entre barras –confió Cándido– sino un grupo de muchachos
correntinos que comenzaron a provocar a Ariel. Luego entre todos lo
atacaron y golpearon salvajemente, y al caer el muchacho murió.”
Pablo desmintió que los agresores
fueran cordobeses y rugbiers. Entretanto, en Corrientes, la calle se
cubre de rumores. “Hay gente del poder, hay alguno que está vinculado
con una secretaría del gobierno de la provincia. Hay uno que lo echaron
de Estados Unidos por robar unos anteojos en un viaje a Disney –confió a
este diario un correntino que prefirió mantener el anonimato–. Cuando
empezó a circular la versión de que habían sido ellos a nadie le
sorprendió que se hubieran agarrado a piñas porque acá lo hacen todos
los días.”
“El grupo de correntinos que
participó del hecho está perfectamente identificado –aseguró la
funcionaria brasileña–. Tres tienen responsabilidad directa en la
muerte. Por el momento, todos son sospechosos y están identificados, con
nombre, apellido y dirección.”
Fuente: Clarín - Página 12 - La
Capital
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