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Se agrava la situación de los
siete jóvenes correntinos que están bajo sospecha por el caso del
turista bonaerense Ariel Malvino, muerto a golpes en la playa brasileña
de Ferrugem. La justicia de ese país agravó la calificación de la causa
y la convirtió en homicidio calificado, un delito para el cual allí se
prevé una pena de hasta 30 años de cárcel.
Así lo informaron al diario La
Nación calificadas fuentes del caso, que también confirmaron un rumor
que ayer cobraba cada vez más fuerza en esta provincia: uno de los
jóvenes bajo sospecha fue deportado hace dos años de los Estados Unidos
después de haber sido acusado por un presunto hurto en un shopping de
Miami.
La
familia Malvino ya envió a un abogado de su confianza a Garopaba (sur de
Brasil), donde está la sede judicial en la que se sustanciará el proceso
penal por el asesinato de Ariel. Se espera que, representados por un
letrado local, los Malvino pidan esta semana la extradición con fines de
procesamiento de los sospechosos, que en su mayoría son hijos de
personas del quehacer empresarial y político provincial.
Lo mismo ocurre con la familia de
Eduardo y Lautaro Braun Billinghurst (de 21 y 25 años, respectivamente),
dos de los más sonados sospechosos. Su abogado, Jorge Buompadre, dijo a
la prensa local que los hermanos “harán una presentación espontánea ante
la justicia de Brasil, lo que facilitará y acelerará los trámites
legales”.
Buompadre es uno de los más
reconocidos penalistas del fuero en esta ciudad; la madre de los dos
jóvenes, Nidia Alicia Billinghurst, también es abogada. Tanto ella como
su esposo, Jorge Braun -importante empresario dedicado a la
comercialización de maquinaria vial-, han incursionado, aunque sin éxito
aún, en la política provincial.
Anteayer, el matrimonio Braun
Billinghurst manifestó públicamente: "Queremos decir que Lautaro,
Eduardo y sus amigos no han realizado acción homicida alguna, no han
quitado la vida de Ariel Malvino". Y el subsecretario de Turismo de
Corrientes, Horacio Pozo, también fijó posición respecto de las
imputaciones sobre su hijo, Horacio (23 años): "Si bien mi hijo formó
parte del grupo [...], con todo énfasis digo que mi hijo Horacio Antonio
o sus amigos no han cometido el delito que los medios les imputan, ni
ningún otro".
Además de esos jóvenes,
identificados por sus padres, entre los sospechosos está el sobrino de
un ex gobernador, el hijo de otro funcionario y los hijos de personas
muy relacionadas con el mundo de los negocios. Por eso, la orden de sus
padres fue mantener un perfil bajísimo hasta que llegue el momento de
enfrentar a la Justicia.
Hasta
tanto la justicia brasileña no los requiera por el crimen ocurrido el 19
del actual, los siete sospechosos no tienen ningún impedimento para
moverse, lo que no implica que no estén bajo discreta vigilancia. Un
detective de la Policía Federal -fuerza a la que le corresponderá hacer
efectivas las detenciones, llegado el caso- confirmó aquella vigilancia
a La Nación y dijo al respecto: "No estamos ante un homicidio culposo o
preterintencional, sino ante un asesinato con alevosía. La víctima
estaba tendida en el piso, droggy, cuando le tiraron una piedra de 17
kilos en la cara".
Fuente:: La Nación