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Por Alberto Medina Méndez
Muchas veces se ha hablado de esto.
Es, sin dudas, uno de los temas mas trillados, peor abordados y de mas
ineficaz resolución en nuestras sociedades.
Siempre que tan ampulosamente se
menciona a la reforma educativa parece que hablamos de aumento de
presupuesto, mas salario docente, mas escuelas, obligatoriedad en la
enseñanza, desgranamiento, repitencia, entre tantas otras cuestiones.
Creo que la educación en nuestra
sociedad merece una revisión algo mas profunda. Si queremos cambiar,
debemos hacerlo en serio y no como hasta ahora, solo discutiendo lo
secundario sin ocuparnos de lo principal.
No se puede modificar la educación
abordando sus consecuencias y esquivando astutamente sus causas, o solo
con reformas parciales que lo que hacen es modificar algo para dejar el
resto igual.
Suponer que aumentando el salario
docente, recuperando la recordada escuela primaria o con la mera sanción
de la nueva ley de financiamiento, vamos a cambiar la historia de la
educación en estas comunidades puede caer en la ingenua percepción de
creer que ESOS son los problemas de la educación.
La puja de sectores sindicales
defendiendo mezquinos intereses corporativos y arrogándose el derecho a
opinar por todos, o simplemente pretendiendo tener derechos superiores
en el nombre de la educación, no parecen ser el mejor camino.
En estas sociedades, para resolver
el problema educativo, debemos dar el primer gran paso: recuperar el
gobierno de las escuelas, logrando una real democratización de las
decisiones educativas, la efectiva participación y el compromiso de la
sociedad.
Esto que podría leerse como un
simple enunciado es deseado por muchos, inclusive por los
autoproclamados defensores de la educación. Pues son ellos mismos los
que NO PIDEN con la misma fuerza que los aumentos de sus salarios o de
los presupuestos, los pasos imprescindibles para una verdadera
democratización de la educación.
Tendrán ciertos sectores que hablan
mucho y hacen poco por el cambio, temor porque sea la sociedad, la
gente, los padres quienes gobiernen la educación ? A que realmente se le
tiene miedo ? No sera que la sociedad se puede poner muy exigente con
los sectores que solo piden y no están dispuestos a dar ?.
A la democracia no se le teme. Por
eso debemos propender a un verdadero cambio educativo, cuyo pilar debe
ser devolver la educación a las manos de la sociedad.
Le tengo particularmente mas
confianza a la decisión de los padres cooperando con todos los actores
de la educación, que a los iluminados burócratas del sector publico y su
correlato corporativo sindical. La sociedad toda debe decidir el camino
de la educación y seguramente lo encontrará con mucha mas facilidad que
lo hecho y logrado hasta ahora.
Debemos luchar por una educación en
manos de la gente, cuanto mas municipal mejor, cuanto mas cerca de los
padres mejor, cuantos mas padres se comprometan en el proceso mejor,
cuanto mas rindan cuentas funcionarios, directivos y docentes mejor,
porque nuestros hijos merecen una educación con valores morales sólidos
donde esto no sea proveído solo por la escuela formal sino por padres
comprometidos a tener un discurso alineado con la educación con
coherencia entre lo que decimos que hacemos y lo que hacemos. Esto solo
se puede lograr con la inclusión de los padres en el sistema educativo,
de lo contrario los padres parecemos espectadores y los docentes
protagonistas, cuando en realidad TODOS somos protagonistas de la
formación de nuestro chicos.
La educación debe sostenerse sobre
la base de que nuestros hijos aprendan, se diviertan, disfruten como lo
hacíamos de muy pequeños o como lo hacen los que eligen sus carreras
superiores. No es razonable aceptar que los niños, los adolescentes
perciban el sistema educativo como una prisión, ese lugar en el que NO
desean estar y al cual prefieren criticar.
Esa es tambien una responsabilidad
de padres y docentes, del sistema todo. La escuela debe contener en el
sentido de dar contención, pero para ello tambien debe aprender a
hacerlo, debe ser creativa y evolutiva y no un estructurado edificio
lleno de rígidas disciplinas que no enseñan, que no ayudan, que no dejan
mas que escasa curiosidad, pocas ganas de investigar y un conocimiento
de libro que la vida cotidiana precisa pero que no es suficiente para la
lucha diaria en una sociedad cada vez mas exigente.
Siempre se habla de nuestros
maestros, de nuestros profesores, de nuestros docentes, pero lo cierto
es que pretendemos que ellos sean los mejores, sean esforzados y
sacrificados, que promuevan valores, que enseñen contenidos, pero mucho
mas aun a bucear en el conocimiento, a instalar el pensamiento critico
en nuestros jóvenes, a fomentar sus responsabilidad en el proceso, y el
interés por su comunidad. Para eso es preciso contar con los mejores
docentes, probablemente no todos los actuales formen parte de esa
nómina, porque hay que dejar de lado las hipocresías, no todos los
directivos actuales, no todos los docentes actuales están preparados
para formar parte del cambio.
Siempre se habla en este país de
cambios, reformas, pero pocas veces se enfrentan REALES reformas. Si
queremos modificar el futuro, pues es tiempo de replantearnos que cosas
modificaremos y que sectores tradicionales deberán deponer sus miopes
teorías conservadoras que lo son porque no quieren modificar nada. Si
pretendemos honestamente cambiar los resultados educativos de lo que
hacemos, pues es hora de hablar de reformas ……..pero reformas en serio.
Gentileza: Alberto Medina Méndez - amedinamendez@arnet.com.ar
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