El
dominio del dominio .com, valga la redundancia, empezará a desmoronarse si se
aprueba un proyecto que busca liberar la creación de las direcciones de Internet
a partir del año que viene.
La iniciativa se está discutiendo en la reunión internacional de la Corporación
para la Asignación de Nombres y Números en Internet (ICANN, por sus siglas en
inglés) que se lleva a cabo en París, Francia.
La ICANN trabaja desde hace tres años en la flexibilización de sus normas y la
tarea no es nada barata: ya lleva invertido más de 10 millones de dólares en
desarrollar un sistema más abierto.
De obtener la propuesta luz verde en la votación del jueves, las webs ya no
estarían atadas a fórmulas clásicas como ".com", ".net" o ".org", sino que "los
internautas podrán crear nombres de dominios '.amor' o '.odio'", explicó Paul
Twomey, presidente de la organización.
El proyecto contempla que las nuevas extensiones de dominios respeten los
derechos de las marcas y que no se parezcan a nombres ya conocidos. Además la
ICCAN garantizará que no se usurpen identidades de comunidades reconocidas. Para
ello, se creará un organismo arbitral que decidirá qué dominios son válidos y
cuáles no.
Otra novedad es que podrán registrarse direcciones escritas íntegramente con
caracteres de idiomas árabes y asiáticos.
La corporación obtiene ingresos de cada dominio que vende en el mundo, que en
2008 llegaron a los 56,8 millones de dólares, un 44% más que el año anterior.
Una mala noticia para los usuarios: registrar un nuevo nombre de dominio saldrá
mucho más caro que usar una dirección génerica, y, en algunos casos, costará
varios miles de dólares.