La ONU insta a los países a reducir los microplásticos en los océanos

Los plásticos que inundan los mares del mundo constituyen una de las grandes preocupaciones, así lo expresa en un informe sobre perspectivas del medio ambiente en el que se analiza la preocupante situación. Buscan revertir los problemas a los que se enfrenta el mundo, pero carecen de plazos ni medidas concretas.

Las resoluciones adoptadas por la Asamblea de las Naciones Unidas para revertir los importantes problemas a los que se enfrenta el Planeta carecen de plazos.


La Asamblea de Naciones Unidas en Nairobi ha tocado a su fin tras cinco días de reuniones y tras la presentación de un informe demoledor Perspectivas del medio ambiente mundial en el que se analiza la preocupante situación en la que se encuentra el planeta. Cambio climático, contaminación del aire, del agua dulce, de los océanos; pérdida de biodiversidad; desertificación, sobrepesca... se entremezclan sin que los países consigan parar el deterioro. Para alcanzar las metas fijadas por los acuerdos internacionales para 2030 o 2050 hay que actuar y de forma "urgente", dice la ONU. Pero las resoluciones aprobadas en la cumbre anual, en la que han participado 4.700 delegados incluidos ministros de medio ambiente y científicos, no contienen ni medidas concretas ni plazos, lo que ha supuesto una decepción para algunos de los participantes.

Los plásticos y microplásticos que inundan los océanos y mares del mundo constituyen una de las grandes preocupaciones de Naciones Unidas, que reconoce en una resolución la importancia de eliminarlos a largo plazo. Se reconoce su peligrosidad y la preocupación de que afecten negativamente a la salud humana y a la seguridad alimentaria. Un aspecto que es necesario "examinar más a fondo", concretan.

La ONU considera necesario para luchar contra la basura marina la creación de una base de datos de información técnica y científica, que incluya inventarios de vertidos, estudios e innovaciones.También se pide a la directora ejecutiva de la organización que formule directrices sobre la producción y el uso de plástico para informar a los consumidores, "en particular sobre normas y etiquetas".

La preocupación por el impacto de los microplásticos (de menos de cinco milímetros) ha llevado a algunos país de la UE, como Reino Unido o Francia, a adoptar medidas para limitar su uso, principalmente, en el sector de los cosméticos. La Agencia Europea de Productos Químicos (ECHA, por sus siglas en inglés) presentó en enero una propuesta para limitar el empleo de los microplásticos que se añaden deliberadamente a diferentes productos. "Si se adopta la restricción, el medio ambiente en la UE podría librarse de 400.000 toneladas de microplásticos a lo largo de 20 años", apuntó en ese momento esta agencia europea con sede en Helsinki.

La ONU se compromete también a promover sistemas alimentarios sostenibles mediante el fomento de prácticas agrícolas, combatir la pobreza con la gestión sostenible de los recursos naturales y promover el uso e intercambio de datos ambientales. Se reconoce, al mismo tiempo, la necesidad de modificar la economía global hacia un modelo circular, en el que los bienes puedan reutilizarse o mantenerse en circulación el mayor tiempo posible.

"Nuestro planeta ha alcanzado sus límites y tenemos que actuar ahora. Estamos encantados de que el mundo haya respondido así en Nairobi para construir un futuro en el que la sostenibilidad sea el objetivo principal", manifestó la directora Ejecutiva Interina de Ambiente de la ONU, Joyce Msuya, en un comunicado. "Si los países cumplen con todo lo acordado aquí e implementan las resoluciones, podríamos dar un gran paso hacia un nuevo orden mundial en el que no crezcamos a expensas de la naturaleza sino que personas y planeta prosperen juntos", concretó.

Un objetivo un tanto complicado de alcanzar "porque no existen medidas concretas ni fechas", sostiene Juan Carlos Atienza, miembro de la ONG ornitológica SEO/BirdLife. "Las resoluciones están bien, muestran la dirección, pero no son ejecutivas ni vinculantes y dejan que los países determinen el ritmo y cómo lo van a hacer", añade.

Atienza explica que se debería haber conseguido unas directrices de cambio de consumo y producción, "pero nadie le pone el cascabel al gato". "¿Y qué hemos conseguido tras el demoledor informe que se ha hecho público?", concluye.



Gentileza: Esther Sánchez | El País




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