¿Cuál es la prueba más fiable para detectar el cáncer de mama?

En el mes de la Lucha contra el Cáncer de Mamas, te contamos cuántos tipos hay y los nuevos tratamientos para curar o cronificar la enfermedad. Hay que recordar que esta afección es curable en más del 70% de los casos con un diagnóstico realizado a tiempo. Todo lo que hay que saber sobre la enfermedad.

El autoexamen de mamas debería realizarse cada mes.


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Empecemos por las buenas noticias: el cáncer de mama es curable entre el 70 y el 80 por ciento de los casos cuando se intenta atajar antes de que se extienda a otros órganos. Y si la metástasis ya ha hecho aparición se puede tratar para atajarlo y convertirlo en una enfermedad crónica. La mala noticia es que pese a ser el tumor más común en la mujer, este volumen de casos anual no lo convierte en una enfermedad de fácil manejo. La revolución del tratamiento del cáncer está obligando a una actualización continua de conceptos y procesos, así como de nuevos términos en los que conviene no perderse. Con la ayuda de reputados expertos en oncología clínica, diagnóstico por imagen y cirugía le contamos lo que hay que saber cuando se afronta un diagnóstico de cáncer de mama. Conocer la enfermedad es el primer paso para empezar a curarse y tomar decisiones.


¿Una sola enfermedad?

El cáncer de mama es la denominación común bajo la que se agrupan tumores con características, tratamientos y pronósticos muy diferentes como el HER2, triple negativo, luminal... Hoy ya se aborda el tratamiento de cada tumor casi sin pensar en el tejido donde se origina. La llegada a la práctica clínica del análisis molecular está cambiando conceptos. Ya es más importante comprender el comportamiento biológico de los tumores que el anatómico. «Por pronóstico y biología, el cáncer de mama triple negativo se parece más al de pulmón que a otros de la mama. O los de carácter hormonal a los de próstata», pone como ejemplo Javier Cortés, director de la unidad de cáncer de mama en el IOB Institute of Oncology e investigador del Hospital Vall d' Hebron en Barcelona.


¿En manos de quién me pongo?

Javier Cortés conoce bien la Sanidad española, tanto la pública como privada, en Madrid y en Barcelona. Tiene claro que el debate sobre medicina pública o privada para tratar el cáncer es ya un debate obsoleto: «Hay organizaciones y médicos que son mejores y peores, como en todas las profesiones. La clave es elegir equipos multidisciplinares en unidades de cáncer de mama. Es importante también pedir una segunda o una tercera opinión si hay discrepancia. Los errores en el tratamiento tienen consecuencias importantes», recomienda.


Tengo un tumor, ¿hay prisa por extirparlo?

La angustia por la detección de un tumor puede llevar a tomar decisiones precipitadas. El consejo del oncólogo Javier Cortés es claro: «Un tumor nunca debe ser extirpado sin que haya sido revisado por un grupo de médicos. Es importante que los pacientes sepan que se pueden beneficiar de tratamientos previos a la cirugía que mejoran el pronóstico. El cáncer de mama nunca es una urgencia, aunque hay que ser ágiles. No se trata de operar cuanto antes sino de hacer las cosas bien cuanto antes. Yo le digo a mis pacientes que los días que se pierden hoy se ganan mañana».


¿Funciona la inmunoterapia?

La última estrella del tratamiento del cáncer, los fármacos que refuerzan las defensas naturales del organismo, han demostrado ser eficaces contra tumores muy agresivos, como el melanoma o el cáncer de pulmón. Aunque no parecían funcionar en el de mama. O eso parecía. Una publicación del grupo «Nature» acaba de hacer una revisión sobre el cáncer de mama que aspira a ser un manual de referencia para todos los profesionales del cáncer de mama. Uno de los puntos clave de esta revisión es la confirmación de que la inmunoterapia funciona en el cáncer de mama triple negativo, uno de los tumores más huérfanos de tratamiento. «Los datos son francamente buenos, tanto en cáncer de mama metastásico como en el localizado. En este último, con la inmunoterapia, podemos curar hasta el 80 por ciento de los casos», asegura el director del IOB.

Cortés es uno de los nueve oncólogos en el mundo elegidos por esta revista para hacer esta puesta al día de la enfermedad. En la revisión también se destaca el papel esperanzador de los inhibidores de ciclinas, un fármaco oral para tumores metastásicos con receptores hormonales. Así como de unos medicamentos que actúan como caballos de Troya: se introducen en las células cancerosas y una vez en su interior sueltan la quimioterapia. Despejado el camino de la inmunoterapia, en España se va a probar una nueva estrategia novedosa que consiste en entrenar las células del propio organismo para localizar y destruir los tumores. Este tratamiento se llama CAR-T y es un medicamento «vivo» que se fabrica para cada enfermo. El proceso es el siguiente: se extraen las células del sistema inmune (linfocitos T) del paciente, se seleccionan los más potentes y se vuelven a infundir en el paciente, listas ya para aniquilar las células cancerosas. «Lo probaremos con pacientes con tumores de mama triple negativo. Es un proceso muy parecido al que ya se realiza para leucemias y linfomas, pero sin modificar genéticamente los linfocitos», explica Eva Ciruelos, que participa en esta investigación. Presidenta del Grupo Solti, un grupo académico de referencia en la investigación clínica, coordina también la unidad de mama del grupo hospitalario HM. Destaca el logro que el tratamiento sea puramente hospitalario: «No hay ninguna industria que realice este método».


Biópsias asistidas por vacío

La toma de muestras para estudiar el tipo de tumor y conocer los apellidos moleculares también han evolucionado. Lo último se llama biopsia asistida por vacío con fin diagnóstico. «Se realiza con una aguja con un calibre más grueso de lo habitual que además de cortar, succiona y aspira. Es capaz de quitar lesiones de hasta 4-5 centímetros para tener un diagnóstico más preciso y sin pasar por el quirófano», detalla la radióloga Silvia Pérez, responsable de Radiología Mamaria del Centro Oncológico MD Anderson y de los hospitales La Luz y Quirón. Este tipo de biopsias reducen los falsos positivos de la biopsia convencional y elimina lesiones benignas con más riesgo de malignizar. Otra ventaja del proceso es que al no dejar cicatrices internas, no dificulta el diagnóstico posterior de un tumor en mamografías y resonancias magnéticas.

La actriz estadounidense Angelina Jolie.

¿Es más seguro extirpar la mama?

Cuando la actriz estadounidense Angelina Jolie anunció que se extirparía sus mamas y ovarios para evitar correr el mismo destino que su madre y su tía, que fallecieron de cáncer de mama y ovario, se logró una gran campaña de sensibilización de muchas mujeres. Algunas mujeres descubrieron que existen mutaciones genéticas que predisponen a desarrollar un cáncer y que se pueden heredar. Pero Jolie también generó mucha confusión y se transmitió la idea de que ante un cáncer de mama lo más seguro es extirpar por completo la mama. «Eso no es cierto. El mejor tratamiento es siempre el más simple que se pueda hacer. Si se puede preservar la mama, la supervivencia es igual que si se quitara. En el 75 por ciento de los casos es posible hacer cirugía conservadora», asegura Isabel Rubio, directora de Patología Mamaria de la Clínica de la Universidad de Navarra.


¿Cuál es la prueba de imagen más fiable?

Depende del tipo de mama. Cuando el tejido es denso, la mamografía se complementa con una ecografía que no radia, no duele y es muy accesible pero no puede sustituir a la mamografía porque no permite ver las microcalcificaciones. La resonancia magnética es la técnica más sensible y no radia al paciente, pero es cara, por eso se reserva para pacientes de elevado riesgo. La Universidad de Chicago ha desarrollado una mamografía evolucionada basada en una nueva técnica denomina 3CB. Esta tecnología mide la composición del tejido de agua, lípidos y proteínas en todo el seno, por lo que podría proporcionar una firma biológica de un tumor. Por ejemplo, más agua en el tejido tumoral podría indicar angiogénesis, o la producción de nuevos vasos sanguíneos, un signo temprano de desarrollo de cáncer. Pero en un futuro cada vez más próximo, bastará un análisis de sangre para detectar precozmente el cáncer de mama. Ese análisis funcionaría como una biopsia líquida y permitiría detectar en la sangre la presencia del cáncer antes de que sea apreciable en una prueba de imagen. Estos análisis genómicas ahora son muy caros, pueden costar entre 3.000 y 4.000 euros pero en unos años tendrán un coste asumible, menor que una prueba de imagen sofisticada.



Gentileza: ABC




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